¿Por qué la nieve es blanca?

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Ciencia
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Esta misma semana hemos tenido una de las noticias más sorprendentes de marzo: ha nevado en Madrid capital. A 23 de marzo y con la primavera ya entrada en nuestras vida, Madrid se despertó con una nevada que asombró a todos y también sacó a la luz una pregunta que nos hicieron: ¿por qué la nieve es blanca? Así que vamos a resolverla.

La nieve es uno de los elementos más deslumbrantes. Se calcula que su poder reflectante es de hasta el 90 por ciento de la radiación solar incidente, de ahí que sea un factor clave en el balance radiactivo de nuestro planeta. Es más, si no hubiera grandes extensiones de nieve, la temperatura media del planeta se elevaría de manera significativa (¿os suena el calentamiento global?).

La blancura de la nieve tiene su origen en la porosidad de la misma. El hielo común que forma la nieve, gracias a su estructura cristalina, es un medio transparente a la radiación solar. La clave del color blanco tiene que ver con el aire atrapado entre los cristales de hielo que forman la nieve. En otras palabras, en cuanto los copos se van amontonando, el aire queda atrapado en ellos y se forma ese color blanco.

A su vez, el origen del blanco y no del amarillo, por ejemplo, se debe a que la luz blanca es la suma de todos los colores del arco iris: rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta. Cada uno de los elementos que conforman el aire (oxígeno, nitrógeno, gases nobles y partículas en suspensión) dispersan la luz en un color en concreto. Sin embargo, en el caso del aire de la nieve, el hueco es tan pequeño que el color dispersado no es capaz de percibirlo el ojo humano, por lo que vemos la luz mezclada (blanca).

Por cierto, que si en algún momento se siente tranquilidad y sosiego cuando se está en la nieve, esto se debe precisamente al color blanco de la misma: es de los que más relaja, lo que añadido al silencio del momento (la nieve amortigua el sonido) crea un excelente ambiente.

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