La llegada (Arrival) y la teoría lingüística (o hipótesis) de Sapir-Whorf

Escrito por
Ciencia
0

[Este artículo contiene spoilers de La llegada (Arrival). En caso de no haber visto la película, te recomendamos que no lo leas. Sería una auténtica pena destripártela]

Denis Villeneuve ha vuelto con fuerza. Si ya en 2015 sorprendió a todos con la magistral Sicario, en esta ocasión el director de cine canadiense nos regala La llegada (Arrival), una de esas películas que te hace recuperar la fe en el género de ciencia ficción.

Estrenada hace dos semanas aproximadamente en Estados Unidos (en España llegó el pasado viernes), la producción está cosechando críticas realmente buenas tanto por parte del público como de la crítica especializada. Además, siembra muchos interrogantes una vez visionada, de ahí este artículo: ¿cuál es la teoría lingüística sobre la que gira todo el argumento de la cinta? Vayamos por partes.

Si habéis salido de una facultad de letras (especialmente Traducción, Filología o Comunicación, como es mi caso), seguramente os suene el término “relativismo lingüístico“. Para los que no, que de eso se trata este post, la relatividad lingüística es una simbiosis de hipótesis sobre las diferentes interpretaciones que los receptores pueden tener del mundo en función de su lengua materna. En otras palabras: dos personas con lenguas primarias muy diferentes entre sí conceptualizarían el mismo fenómeno con visiones distintas.

La llegada (Arrival) y la teoría lingüística (o hipótesis) de Sapir-Whorf

En el caso concreto que nos ocupa, el guión de La llegada hace especial hincapié en una de estas hipótesis del lenguaje: la de Sapir-Whorf. A mediados del siglo pasado, Edward Sapir y Benjamin Whorf se pusieron al frente de la antítesis del paradigma hegemónico lingüístico. Ambos afirmaban que la lengua de un hablante determina cómo comunica este, mientras que a su vez el receptor puede entenderlo de otra forma el mismo suceso.

Por ejemplo, si tiramos a nuestro querido castellano, cualquiera que haya estudiado otro idioma habrá comprobado que tenemos un léxico bastante amplio, además de otras particularidades. Mientras que nosotros poseemos los verbos “ser” y “estar”, en inglés todo se reduce a “To Be”. Otro ejemplo más y que siempre aparece al hablar de esta hipótesis: los rusos diferencian dos tipos de azul de primeras, por lo que son capaces de distinguir esos tonos de forma más rápida que un inglés (que tiene como predeterminado “Blue”).

En La llegada, Amy Adams “utiliza esta teoría” para enseñar a los aliens a comunicarse. El ejemplo más claro lo encontramos en el vocablo “arma“, que es el que se descontextualiza durante todo el metraje hasta que llega la catarsis en la que la protagonista adivina el significado real.

La llegada (Arrival) y la teoría lingüística (o hipótesis) de Sapir-Whorf

Aplicación real

Como hemos dicho en párrafos superiores, si alguien entiende bien esta hipótesis -ya que se enfrenta a diario a la misma- son los traductores. Hemos preguntado a Ramón Méndez y Alba Calvo, traductores especializados en el sector de los videojuegos con una larga trayectoria profesional, sobre Sapir-Whorf, La llegada y su aplicación real en el guión. Y sí, todo os va a quedar más claro.

“La teoría se presenta de forma un tanto anecdótica. Es decir, es el eje central en torno al que gira completamente la película, pero tampoco se profundiza en ello más de lo estrictamente necesario. Se presenta al principio, mientras todavía se están analizando las posibilidades de la cinta, y posteriormente pasa a ser algo que cae a un segundo plano. De hecho, ni siquiera se profundiza en las posibles variedades de la hipótesis (“fuerte” o “débil”), ni las corrientes previas en las que se basa o las corrientes que generó a posteriori”, apunta Ramón Méndez, quien hace alusión a las dos perspectivas de la hipótesis.

“Pero no podemos olvidar que no deja de ser una cinta de ciencia ficción y, del mismo modo que antes los elementos científicos se presentaban para desarrollarlos más o menos según las necesidades del argumento, ahora es la lingüística y la traducción las que cobran ese protagonismo. Más allá de que sea un leve matiz, es ilusionante ver que el cine se adentra en otras ramas humanísticas para ofrecer pilares básicos para cintas de este calibre”, matiza.

La llegada (Arrival) y la teoría lingüística (o hipótesis) de Sapir-Whorf

Alba, por su parte, cree que la producción afronta bien el reto de explicar la hipótesis sin caer en la redundancia: “La teoría de Sapir-Whorf establece, grosso modo, que a diferentes lenguas corresponden diferentes formas de entender el mundo. Es una teoría que se explica perfectamente en dos líneas y, si mal no recuerdo, así lo hacen en la película. A mi entender, esta teoría se demuestra cuando nos enseñan que cada nación de nuestro planeta adopta un enfoque diferente para afrontar la comunicación con la raza alienígena (los chinos lo hacen a través de juegos, los estadounidenses a través de la lingüística, etc.). Desde este punto de vista, considero que sí está bien explicado este concepto, ya que cualquier profano en la materia puede comprenderlo”.

Al ser preguntada sobre si la hipótesis influye, esta no duda: “Totalmente de acuerdo. Es evidente que, en función del lugar al que pertenezcamos, hablaremos unas lenguas u otras y, a su vez, esto determinará la percepción que tengamos de la realidad o nuestra forma de entender el mundo, como decía antes. Un ejemplo bastante ilustrativo de ello es que, por ejemplo, los inuit, al vivir rodeados de nieve, son capaces de reconocer varios tonos de blanco y, de hecho, tienen denominaciones para cada uno de ellos; o, sin ir tan lejos, en Galicia tenemos muchas palabras para referirnos a distintos tipos de lluvia“.

Y Ramón tampoco vaciló: “Por supuesto. Es un hecho demostrado en infinidad de ocasiones que la percepción del mundo varía según la cultura en la que se cría la persona y, obviamente, de la visión del mundo que le otorga su idioma. Precisamente esto es algo fundamental que hay que tener en cuenta en las labores de traducción. El otro día, en Marca Player Vigo, Santiago García Sanz profundizaba en este mismo concepto aplicado a BioShock, puesto que se trata de un videojuego cuya percepción varía mucho según el conocimiento previo de quien lo juegue. Este ejemplo no deja de ser concreto, pero es fácilmente extrapolable a absolutamente todos los ámbitos del saber humano (tal y como demuestra la película, por ejemplo, cuando cada país del mundo intentaba comunicarse con los alienígenas de manera diferente)”.

La llegada (Arrival) y la teoría lingüística (o hipótesis) de Sapir-Whorf

La llegada recoge bien el concepto, aunque también tiene sus puntos negativos en este campo en particular, como bien recalca Méndez. “El planteamiento básico es prácticamente perfecto, pero mi mayor pega en este aspecto es que, posiblemente, el ritmo cinematográfico acelere un proceso que en el mundo real sería mucho más largo. Que en un mes se descifre un idioma criptográfico alienígena tan diferente a cualquier idioma terrestre se me antoja un tanto exagerado”, apostilla. “Al final, la peli lo resuelve con una paradoja un tanto peculiar, que puede aceptarse más o menos como película que es. Pero, básicamente, se me hace muy apurado todo para la complejidad y el constante “danos tiempo a hacer esto con calma porque es un proceso largo y complejo en el que debemos dejar la bases bien claras y definidas” que se plantea durante casi toda la cinta”.

“El sistema de aprendizaje de un idioma que se plantea me parece correcto, pero, siendo el objetivo principal de la comunicación con los alienígenas preguntarles cuál es su propósito en la Tierra y teniendo en cuenta que había que empezar a enseñarles desde cero, el progreso se me hizo demasiado atropellado y, por lo tanto, no muy realista“, resalta Calvo, quien coincide con Ramón.

“Por otra parte, cuando la protagonista asciende a la nave en una especie de cápsula y se adentra en esa estancia llena de “niebla” para comunicarse con uno de los alienígenas, se produce un acto de comunicación en el que ella entiende al alienígena (lo cual es creíble hasta cierto punto) y este la entiende a ella, a pesar de que habla con una sintaxis perfectamente normal y sin esforzarse en usar frases cortas y sencillas para hacerse entender mejor, lo cual te deja la impresión de que, al acercarse el final del filme, tuvieron que saltarse varios pasos para resolver la trama a tiempo“, finaliza.

La hipótesis de Sapir-Whorf da para mucho más que las 1.400 palabras de este texto. Sin embargo, consideramos que ha quedado explicada de manera correcta, aunque algunos términos se hayan podido entender de forma diferente según la región de donde sea el lector. De hecho, esa era la intención: la teoría la estáis sintiendo en vuestra mente en estos momentos, ¿así que por qué no la iba a sufrir un extraterrestre?

Compártelo. ¡Gracias!