Este es el parque donde es legal matar a cazadores furtivos

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Ciencia
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El cazador es la presa. Este es el concepto que el Parque Nacional Kaziranga, en el noreste de India, tiene instaurado desde hace unos años para la conservación de especies en peligro. Y sí, le va realmente bien: cuando se inauguró hace un siglo, apenas quedaban unos cuantos rinocerontes de un solo cuerno. Hoy, a comienzos de 2017, el parque posee 2.400 animales, casi dos tercios de la población mundial.

Los guardaparques tienen una simple consigna: disparar al cazador. Debido a lo preciado que es el cuerno del rinoceronte, al que las comunidades asiáticas atribuyen poderes místicos, las autoridades han otorgado este permiso reservado a la policía o las fuerzas armadas.

En la actualidad, y según datos locales, mueren más personas al año que rinocerontes. Por ejemplo, durante 2016 sólo murieron cinco rinocerontes por disparos de cazadores furtivos, mientras que los guardabosques abatieron unas 20-25 personas que se dedicaban a la caza. Cinco personas muertas por cada cuerno de rinoceronte, guarismos que demuestran la efectividad de los tiradores contra los cazadores.

Este es el parque donde es legal matar a cazadores furtivos

El problema

El cuerno del rinoceronte posee ya un valor más alto que el oro en Vietnam o China. Esta particularidad provoca que los cazadores vayan cada vez mejor armados a cazar a los indefensos animales, de ahí que los guardaparques se defiendan de estas agresiones. ¿Dónde radica el problema? En que se mate a gente inocente.

Según las poblaciones tribales de la zona, muchos de los habitantes están muriendo a manos de estos tiradores. Al ir a recoger leña o agua, los guardabosques disparan. Sin embargo, estos últimos no opinan igual: “Primero les damos una advertencia: ¿quién eres? Pero si ellos disparan nosotros tenemos que matarlos“, puntualiza el tirador Avdesh a la BBC. “Pero primero tratamos de arrestarlos, para obtener información de con quién están vinculados, quiénes son los otros miembros de la banda”.

Para los protectores del parque, muchos lugareños -unos 300 según calculan- están ayudando a los cazadores ilegales a conseguir los cuernos de rinoceronte. El alto precio del cuerno es lo que desencadena que estos ayuden a los foráneos y, por tanto, también sean abatidos (y no por recoger agua, tal como indican ellos).

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