¿Son efectivas las tasas a la contaminación?

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Ciencia
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El pasado año 2016 ha sido el año con mayor emisión de dióxido de carbono a la atmósfera de la historia. La contaminación es posiblemente el problema más grave al que se tendrá que enfrentar la humanidad en las próximas décadas. El cambio climático es ya una realidad y nos afecta a todos de una manera u otra. Un peso importante de esta contaminación recae en la industria y en los medios de transporte, especialmente los coches particulares. A nivel global, prácticamente la totalidad de los líderes mundiales hablan de que hay que tomar medidas a corto plazo para revertir esta situación. Una de las que se proponen es la de introducción de tasas a la contaminación y a las emisiones de dióxido de carbono.

Tasas a la contaminación

Una tasa a las emisiones de dióxido de carbono consiste en establecer un precio con el que las empresas deben responder como compensación a la contaminación que producen. La idea es que esta tasa incentive a las empresas a reducir estas emisiones e innovar en nuevas fórmulas para producir de una forma más limpia y sin dañar al medioambiente. Para ello, por ejemplo, podrían verse en la obligación, en cierta medida, de investigar nuevas tecnologías más eficientes.

Estas tasas a las emisiones de dióxido de carbono ya existen en algunos países: Suecia, Dinamarca, Finlandia, Irlanda, Holanda, Noruega, Eslovenia, Suiza y Chile. El país sueco fue el primero en introducirla en 1991. En su caso la tasa se traduce en 150 dólares por cada tonelada de dióxido de carbono. Su implantación, después de 25 años, ha sido todo un éxito. Ha cambiado el comportamiento de la población en cuanto a la contaminación, además de que se ha reducido las emisiones de dióxido de carbono, que era el principal objetivo a la hora de imponer esta medida.

Además de reducir las emisiones, paralelamente se introdujeron nuevas tecnologías, más moderas y eficaces, que han logrado unos resultados iguales, con el añadido de ser más limpios.

Más recientemente, en 2008, el Partido Liberal en la provincia canadiense de British Columbia, al oeste del país, introdujo una tasa para las emisiones de dióxido de carbono tanto para las empresas como para las propias familias (coches, camiones, casas…). En este caso la tasa es entre 10 y 30 dólares por tonelada. Los resultados varían dependiendo a quien preguntes, ya que algunos consideran que es un coste muy bajo para llegar a producir un cambio real en el comportamiento.  Sin embargo en la industria se ha reducido la contaminación en estos años.

Reducir la contaminación con tasas

Ejemplos positivos

Como hemos visto en estos dos ejemplos, las emisiones y la contaminación se han reducido. Incluso, como en el caso de la provincia canadiense, son los propios ciudadanos quienes creen que la tasa es demasiado baja para que haya realmente cambios. Sin embargo sigue siendo un tema que genera polémica, ya que hay muchos países que no aceptan imponer una tasa a las emisiones.

En naciones como Suecia o Canadá, por ejemplo, la industria está muy desarrollada y llevan décadas, sino siglos, a la cabeza. Tienen, por tanto, más margen de maniobra y tecnología necesaria para innovar y poder adaptarse a las circunstancias. Son los países que están en la actualidad en vías de desarrollo, especialmente aquellos denominados BRICs, liderados por China, los que son contrarios a pagar por contaminar. Creen que partirían con una gran desventaja.

Emisión de dióxido de carbono

Controversia con lo recaudado

Por otra parte, también existe una gran controversia sobre qué hacer con el dinero recaudado con estas tasas. Hay quienes opinan que esas cantidades deben de repercutir en los consumidores, mientras que otros creen que deben ir directas a invertir en nuevas fuentes de energía limpia y, en definitiva, invertir en el progreso equilibrado.

En estos casos estamos hablando de tasas principalmente orientadas a la industria, a las empresas en definitiva. Existen también países, entre los que se encuentran España, que grava de alguna forma a los usuarios que tienen por ejemplo vehículos más contaminantes. Esto se traduce en una mayor tasa de matriculación de todoterrenos, o pagar por el dióxido de azufre que emitan en China (no incluyen el dióxido de carbono).

En definitiva, poner tasas a la contaminación está demostrado que ayuda a reducirla y a incentivar el uso de tecnologías más limpias y que dañen menos al medioambiente. Son efectivas y cada vez más países las están introduciendo en sus economías. ¿Estaremos ante uno de los tipos de impuestos más importantes en este siglo?

Al final son los gobernantes quienes toman las decisiones. En algunos casos, en muy poco tiempo, podemos dar pasos atrás que pueden requerir de décadas para volver a los mismos niveles. Un ejemplo es Estados Unidos, que se comprometió a reducir sus emisiones entre un 26 y un 28% para 2025. Sin embargo, con la entrada de Donald Trump todo esto se paraliza, ya que ha dicho que va a romper con todo tipo de plan medioambiental que dejó Barack Obama.

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