Detener el alzhéimer en ratones ya es una realidad: así se ha conseguido

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Erradicar el alzhéimer ya está un paso más cerca. La bióloga española Magdalena Sastre, del Imperial College de Londres, lidera el equipo de científicos que ha logrado detener el desarrollo de la enfermedad en ratones, todo gracias a la inyección en su cerebro de un virus portador de un gen.

Los resultados de este importante estudio han sido publicados en la revista científica PNAS. En ella se ha podido ver que los ratones modificados para tener alzhéimer, y a los que posteriormente se les ha introducido el gen, produjeron menos placas amiloides que aquellos roedores que no recibieron el pinchazo.

“Los ratones tratados en las fases tempranas de la enfermedad tenían la misma memoria que los normales”, matiza Sastre. “Ahora mismo, la única manera de suministrar el gen es mediante una inyección directamente en el cerebro, aunque los virus empleados en la terapia génica son cada vez mejores”.

Detener el alzhéimer en ratones ya es una realidad: así se ha conseguido

Cómo se desarrolló la investigación

Para llegar a estos resultados, el equipo de biólogo ha empleado el gen PGC1-alpha. Este gen, en pocas palabras, ha demostrado frenar la formación de la proteína beta amiloide, una proteína que está asociada a la enfermedad cuando se originan (y acumulan) las placas en el cerebro.

La inyección se colocó en dos partes del cerebro de los ratones, la corteza y el hipocampo, ya que son las primeras en desarrollar el amiloide. La primera afecta a la orientación y la memoria a corto plazo, mientras que la segunda incide sobre el pensamiento, el razonamiento o aquellos recuerdos de más a largo plazo.

Las pruebas realizadas con los ratones son muy particulares. El equipo colocaba diferentes piezas de LEGO junto a tres sujetos bien definidos: un ratón normal, un rato con el gen inyectado y un ratón con alzhéimer. Los dos primeros grupos (normales y con gen) mordían todas las piezas nuevas que veían en el camino y se olvidaban de las olisqueadas con anterioridad; en cambio, los roedores con alzhéimer no sabían distinguir cuáles eran viejas y cuáles eran nuevas.

Todavía falta para su aplicación directa sobre los humanos, pero es uno de los grandes avances científicos que nos deja este 2016. El objetivo: que casi las 50 millones de personas que sufren alzhéimer en el mundo no lo vuelvan a tener.

Vía: El País

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