Analizar el ADN sin huesos: la técnica que revolucionará la paleontología

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Una novedosa técnica va a permitir a los paleontólogos analizar el ADN sin huesos, sin necesidad de tener fósiles. Precisamente la escasez de huesos es lo que dificulta el poder estudiar la evolución, por ejemplo. Gracias a este descubrimiento se podrá analizar el ADN utilizando para ello únicamente sedimentos, algo que va a revolucionar el mundo de la arqueología y nos podría otorgar nuevos descubrimientos de gran importancia para la humanidad.

ADN sin huesos

Conocer nuestro pasado, saber de dónde venimos y cómo fue el mundo milenios o millones de años atrás, es una tarea que siempre ha interesado al ser humano. El ADN es vital para conocer el pasado de nuestra especie, así como otros seres vivos. Sin embargo los expertos siempre han tenido que contar con restos fósiles, algo que puede pasar al olvido y poder analizar a través de sedimentos.

Así lo recogen en el diario Telegraph. Lo normal es que los yacimientos carezcan de restos óseos para poder analizarlos, por lo que con esta nueva técnica se podrán analizar los restos de ADN que se conservan en los sedimentos de los yacimientos arqueológicos.

“Las muestras neandertales, por ejemplo, son las mismas desde hace una década. Todo eso limitaba nuestro trabajo cada vez más”, explica Carles Lalueza-Fox, paleogenetista del Instituto de Biología Evolutiva.

“Esta técnica es barata y prácticamente inagotable, nos dará la oportunidad de volver a analizar yacimientos donde no hay restos fósiles y ver cosas que hasta ahora eran invisibles para nosotros como la diversidad de una cueva y determinar qué humanos ocuparon un lugar a lo largo de miles de años, analizando cada nivel y cada estrato del yacimiento”, añade Carles.

Técnica probada

La técnica ha sido ya probada en ocho yacimientos arqueológicos donde se han estudiado sedimentos de restos de neandertales. En total fueron 85 muestras de sedimentos que correspondían a la época del Pleistoceno, donde las más antiguas datan de hace unos 550.000 años y las más nuevas de unos 14.000.

Por ejemplo en Siberia, en la cueva de Denísova, se documentaron la presencia de dos tipos de homínidos: los neandertales y los denisovanos. Sin embargo ahora, al analizar los restos del suelo, ha permitido determinar que ambos grupos alternaron el uso de esta cueva de Denísova.

“Están intercalados en estratos diferentes: en el nivel más antiguo hay denisovanos, después encontramos restos neandertales, después denisovanos, después neandertales otra vez y, por último, denisovanos”, cuenta Lalueza-Fox.

El suelo está repleto de secuencias de ADN de organismos que lo ocuparon, por lo que esta técnica abre una ventana importante a los arqueológicos.

Fuente > Telegraph

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