"Hola, soy Juan y soy alcohólico"

Asistimos a una reunión de Alcohólicos Anónimos: el conmovedor relato de 10 hombres y mujeres que luchan contra una enfermedad incomprendida.

Un reportaje de Sandra León
Fotografías: David Alonso Rincón

Apenas pasan unos minutos de las 11 de la mañana. Rodeado de jardines, el centro sociocultural Antonio Muñoz se erige como un oasis de paz en pleno distrito de Usera. El cartel que informa de que allí se reúne el Grupo Liberación de Alcohólicos Anónimos se mezcla con otros más pequeños, pegados en la pared, que anuncian clases de dibujo y pintura.

Una pareja de mediana edad llega cogida del brazo. Detrás, un grupo de hombres y mujeres sonrientes, ataviados con un altavoz y botellas de agua. Tal vez vengan a esas clases de baile que suele haber en estos centros.

- ¿Eres Sandra?
- Sí —respondo de inmediato—.
- Soy Andrés, de Alcohólicos Anónimos. Encantado.

"El alcoholismo es una enfermedad muy democrática. No sabe de edad, sexo, profesión o lugar de nacimiento"​


Resulta que los alcohólicos no son esos despojos humanos que mucha gente imagina. "El alcoholismo es una enfermedad muy democrática —me había advertido el propio Andrés por teléfono—. No sabe de edad, sexo, profesión o lugar de nacimiento".

Me invitan a entrar con ellos. Bajamos las escaleras y, al fondo de un oscuro pasillo, se abre una pequeña sala llena de luz. Tampoco esto es como esperaba. No se sientan en círculo como en las películas, sino alrededor de una hilera de mesas, en sillas de colores que dan alegría a una habitación en la que uno sólo espera encontrar tristeza.

La de esta mañana es una reunión abierta. No a los medios de comunicación, sino a cualquiera que tenga interés en saber cómo funciona este grupo, ya sean los propios familiares o amigos de los alcohólicos allí presentes, o alguien que busque la forma de ayudar a un ser querido. Solamente hay dos normas: preservar el anonimato y no entrar en debates con nadie.


- Hola, soy Juan y soy alcohólico —arranca el hombre que hoy ejerce de moderador—.

Porque sí, esta fórmula que se repite cada vez que alguien toma la palabra, sí es igual que en las películas. Mientras da la bienvenida al grupo, un joven llama a la puerta:

- Hola, buenas —dice tímidamente—.

- Pasa, siéntate donde quieras —responde Juan. Sin embargo, enseguida se da cuenta que es su primera vez—.



"Esta gente te regala algo que las personas nunca te suelen dar: tiempo para escucharte"​


Denis también le cuenta su historia. Por culpa del alcohol, perdió a su familia, a la madre de su hijo y hasta su trabajo. Sin embargo, el grupo supuso para él un antes y un después: "Esta gente te regala algo que las personas nunca te suelen dar: tiempo para escucharte". Y, efectivamente, esa parece ser la mejor medicina contra el alcoholismo, esa "enfermedad del alma", como la describen quienes la padecen, que acaba tomando las riendas de tu vida.

Alcohólicos Anónimos no es una asociación religiosa. De hecho, la mayor parte de los miembros de este grupo se confiesan ateos. Sin embargo, es una simbólica oración la que cierra todas sus reuniones:

Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, valor para cambiar lo que soy capaz de cambiar y sabiduría para entender la diferencia.

Es una plegaria que animan a repetirse internamente cada mañana. Y lo cierto es que, si uno lo piensa detenidamente, es probable que estas tres frases no sólo encierren el secreto para dejar de beber, sino también para encontrar la felicidad. Hoy puede ser un gran día para Carlos. Ojalá lo sea.

SI NECESITAS AYUDA…​

Alcohólicos Anónimos (AA o A.A.) es una comunidad internacional de ayuda contra el alcoholismo, fundada en 1935 en Ohio (EEUU) por William Griffith Wilson y Bob Smith. Actualmente, reúne a más de 2 millones de personas a través de 120.000 grupos repartidos por 180 países de todo el mundo.
A través de esta página web, puedes ponerte en contacto con todos los que en estos momentos están activos en España y averiguar dónde y cuándo se reúnen.


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Nos adentramos en el peligroso mundo de las apuestas deportivas, "una droga socialmente aceptada" que destroza la vida de miles de jóvenes cada año.
 
Es raro. Mi padre sufría de alcoholismo, pero como eran los 90s, nadie la prestaba atención. Fue la edad y una ida fuerte al hospital lo que le hizo cambiar. Si hubieramos sabido de este tipo de problemas, probablemente lo hubieramos encarado en familia.
 
Griffith y Smith habían recorrido muchos psiquiatras que les habían tomado el pelo, un día encontraron uno honrado que les dijo que en lo suyo no podían hacer nada y les sugirió que se juntasen varios con el mismo problema y intentasen ayudarse entre ellos, así crearon la red de autoayuda más potente del planeta

Yo aún recuerdo ver sus anuncios en el autobus de Gijón (que debe ser una de las ciudades con las tasa de alcoholismo más altas de España entre la abundante población de retirados de la mina que tiene y el nivel tan alto de paro)

si ud quiere seguir bebiendo es su problema
si quiere dejar de beber entonces el problema es nuestro

alcohólicos anónimos y un número de teléfono

Es un modelo que yo creo que serviría también a algunos psiquiatrizados
 
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