La historia de Tesla, la marca referencia de vehículos eléctricos

Tesla, la marca más reconocida y exitosa en cuanto a vehículos eléctricos hasta ahora, hoy en día se coloca como una de las compañías automotrices más importantes del mundo. Pero, ¿cómo llegó a ser líder de ventas de este tipo de automóviles? El proceso no fue fácil y ha tenido varios tropiezos, por lo que vale la pena repasar la historia de la marca, sus éxitos y algunos de sus fracasos que los volvieron más fuertes.

Una de las empresas de mayor crecimiento, y que ha sido utilizada como caso de éxito en años recientes es Tesla Motors. La misma ha logrado establecerse dentro de una de las industrias más antiguas: la automotriz. Con Elon Musk como cabeza pensante de un proyecto no sólo automovilístico, el éxito comercial y financiero actual de Tesla con sus vehículos eléctricos la ha posicionado como una de las mayores empresas dentro de Silicon Valley, donde se albergan algunas de las empresas de tecnología más importantes.

Tesla: de pequeña start-up a competir contra gigantes

Esto, a su vez, ha permitido que abarque un importante sector del mercado estadounidense. Sin embargo, este éxito no sucedió de la noche a la mañana, existen una serie de factores y prácticas que llevaron a Tesla Motors, de ser una pequeña start-up a competir contra gigantes de la industria.

Surgida por Marc Tarpenning junto con el ingeniero estadounidense Martin Eberhard, iniciaron una compañía llamada AC Propulsion, de donde surgió probablemente el primer coche de Tesla, un proyecto que fue llamado T-Zero. Posteriormente, y ya bajo el liderazgo de Musk, Tesla floreció como un fabricante de automóviles eléctricos integrado verticalmente.

Desde ordenadores hasta asientos de automóvil y ahora a celdas de batería, Musk tiene la intención de hacer que Tesla sea cada vez más independiente. Por tanto, y con esa popularidad que no deja de crecer, es normal preguntarse qué es Tesla. Así, Tesla es mucho más que un fabricante estadounidense de vehículos eléctricos. También lo hacen con las baterías, distintos dispositivos de almacenamiento de energía y también fabricante de paneles solares.

Recibió su nombre de Nikola Tesla, el famoso inventor e ingeniero eléctrico de origen croata que hizo vida y fama a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Sobre esta empresa se han dicho muchas cosas, aunque mayormente está en la palestra por cuestiones económicas relacionadas a sus financiamientos y ganancias.

Nacimiento y desarrollo

Nacida en 2003, desde sus inicios el objetivo de la empresa de Tesla Motors era comercializar vehículos totalmente eléctricos. En concreto, pretendían crear coches que fueran mejores que los de gasolina o diesel, con buena potencia y autonomía, ligeros y que produjeran cero emisiones.

Nacimiento Tesla Roadster vehículos eléctricos

Para ello, crearon primero un sistema de propulsión para un coche deportivo, para el que utilizaron un motor de inducción de corriente alterna, un sistema de propulsión patentado por el propio Nikola Tesla. La firma no lanzó su primera creación hasta el 2006. Se trataba del Tesla Roadster, considerado como el primer coche deportivo completamente eléctrico. En el momento del lanzamiento sabían que podían tener pérdidas, pero ganarían un nicho en el mercado.

A partir de ese momento, presentaron otros modelos de coches con precios más asequibles, aunque ninguno tan barato como el Tesla Model 3, pensado para un segmento de mercado más amplio. El éxito de Tesla se desmarca por ser uno de los pioneros en acercar los automóviles eléctricos al mercado masivo, el cual lo ha recibido de manera positiva.

Especialmente porque la industria automotriz no contaba con mayor innovación en los últimos años, y menos una que se dedicara a reducir las emisiones nocivas para la atmósfera. Actualmente, existen muchos competidores de marcas más reconocidas que han comenzado a entrar al negocio de los automóviles de nueva generación, sin embargo, Tesla cuenta con años de experiencia. También porque posee la infraestructura y los medios para posicionarse como la primera opción en este sector.

De esta forma, Tesla ha logrado entrar a una industria y romper completo. Es un claro ejemplo de lo que todas empresas deberían buscar lograr; salirse de lo establecido, encontrar nuevas formas de hacer las cosas, no aceptar un no por respuesta, pero sobre todo: detectar áreas de oportunidad.

Su éxito mercantil

En junio de 2009, y con un volumen de ventas bastante importante para aquellos tiempos, Tesla recibió la aprobación para recibir 465 millones en préstamos que devengaban intereses del Departamento de Energía de los Estados Unidos. La financiación, por un valor de 8.000 millones de dólares estadounidenses, financió la producción del sedán Model S, así como el desarrollo de la tecnología comercial del tren motriz.

Ahora bien. Más allá de sus revolucionarios productos, hay otros factores de la compañía que llaman la atención. Por ejemplo, es importante tener en cuenta que se fundamenta en la responsabilidad medioambiental. Además, se trata de una empresa joven e innovadora que muchos expertos comparan con Apple, ya que busca la sencillez y la incorporación de las últimas tecnologías.

Eso sí, lo más importante es que el modelo de negocio no está basado en el puro beneficio, sino que la empresa transmite la idea de «mejorar el mundo», como dicta la marca. La clave de este temprano éxito fue haber desarrollado todo el conjunto que forma parte de los nuevos vehículos eléctricos de Tesla.

En este se incluyó el motor, las baterías, la electrónica para transmitir la potencia y recibir las cargas de energía, una caja de cambios ligera y de alta eficiencia adaptada para trabajar con el enorme torque y el software que controla y coordina todo el sistema. Todo ello sumado a una plataforma modular que permite reubicar y reutilizar todos los componentes en diferentes carrocerías, por lo cual al final hay un ahorro significativo en costos y peso.

La eterna crisis institucional

Desde el principio, Tesla tuvo problemas para generar ganancias. Prácticamente todo su capital actual proviene de inversiones privadas, y los años siguientes fueron extremadamente difíciles. El crash de una burbuja en el sector inmobiliario afectó gravemente a todos los ámbitos de la economía. Lo cual no excluyó a las tecnológicas. De hecho, y como indicó en más de una ocasión el propio Elon Musk, la de Tesla estuvo a punto de cerrar.

Tesla Elon Musk vehículos eléctricos

En esas, el magnate sudafricano determinó que gran parte del problema de la empresa eran sus fundadores. Y es que estos seguían estancados en una perspectiva que él creía errada y que no dejaba que el negocio prosperara. Fue entonces cuando la marca de Silicon Valley se vio obligada a reducir su fuerza de trabajo en un 10% para reducir su tasa de combustión (quema de capital), que estaba fuera de control para los años venideros.

Es ahí donde surgió uno de los momentos clave en la historia de Tesla, y que tanto bien ha hecho porque hoy sea la firma de automóviles que es.  En mayo de 2009 el holding alemán Daimler AG, fabricante de Mercedes-Benz, adquirió una participación accionaria del 10% de Tesla por un monto reportado de 50 millones de dólares. Esto significaba una clara mejoría en el panorama, pues que una empresa automovilística tan importante como esta se fijara en Tesla, significaba que el negocio de los automóviles eléctricos estaba empezando a sonar más en el mercado… y así fue.

Gamas

Según la propia compañía, la misión de Tesla es acelerar la transición al mundo hacia la energía sostenible. El grupo de ingenieros que la fundó quería probar que la gente no tenía que realizar concesiones para conducir vehículos eléctricos y que estos podían ser mejores, más rápidos y más divertidos de conducir que los vehículos de gasolina. Algo que hoy se ha mantenido.

Tras la creación, fabricación y comercialización de los automóviles Tesla, surgieron multitud de modelos de otras marcas también a nivel mundial de vehículos eléctricos. Así, y como señalan desde la empresa, «cuanto antes se deje de depender del mundo de los combustibles fósiles y se avance hacia el futuro de cero emisiones, mejor».

Si bien es verdad que el primer modelo, su Roadster se enfocó a un sector de la sociedad específico, los siguientes fueron modelos de más alto calibre que respondieron bastante bien en el sector. Es ahí cuando llega uno de los vehículos electrificados que rompe los moldes de estos automóviles de nueva generación, el Model S. A partir de entonces llegó su evolución (que se mantiene en el presente), y los siguientes modelos: Model X y Model 3.

Model S

El primer vehículo de producción en serie de Tesla es el Model S, que se presentó de manera oficial en 2011 con un precio aproximado a los 76.000 dólares. Este coche fue crítico en el éxito de Tesla gracias a que impulsó la popularidad entre las masas. Con esta berlina grande y premium Tesla se convierte en una amenaza real para los grandes fabricantes.

Tesla Model S vehículos eléctricos

Lanzado como un vehículo capaz de dar autonomías de más de 500 km, con potencias de hasta 612 CV, tracción total, conducción autónoma y un sistema de conectividad avanzado, este ofrece unas prestaciones que asombran por acelerar de 0 a 96 km/h n 2,8 segundos. Este coche realiza sus actualizaciones de su software de forma vía inalámbrica.

La idea era que el Model S fuese reconocible como un coche eléctrico al mismo tiempo que un automóvil. Es decir, debía atraer tanto al que busca un coche alternativo como al que simplemente le gustan los coches. A partir de ahí se llevó todo a una nueva dimensión: un automóvil que se conduce con placer y del que cubre todas las bases.

Model X

A partir de este buque insignia se desarrolló la tecnología de Tesla Model X. Un SUV eléctrico que comenzó sus entregas a finales del 2015. Esta adaptado para ubicar 7 adultos en su interior intentando ser más funcional que un monovolumen, más vistoso que un SUV y con más prestaciones que un deportivo.

Model X

Una de sus señas de identidad es la apertura de las puertas traseras, que simulan alas. Estas hacen que puedan chocar con el techo o rozar en los laterales. En las redes sociales las comparaciones con el Delorean de Doc en Regreso al Futuro dan una idea de cómo funciona el mecanismo. También las han bautizado como las ‘puertas halcón’.

Se reconoce como uno de los vehículos eléctricos de Tesla de mayor rango, donde se mantienen sus señas de potencia, diseño y autonomía en un vehículo. Pasa de 0 a 100 kilómetros por hora en 3,8 segundos. El coche tiene una autonomía de 402 kilómetros, y alcanza una velocidad de hasta 240 kilómetros por hora.

Model 3

Un año más tarde, en 2016, Tesla presenta el Model 3, cuyo objetivo es, sobre todo, ser un automóvil eléctrico asequible fabricado a gran escala. Su producción se inició en 2017. Se trata de una berlina premium de tamaño mediano, del que puede ser el coche que asegure el futuro de la marca o que la hunda y acabe con ella.

Model 3

Las expectativas de venta son tan altas que la inversión para este coche es increíble, con una nueva “súper fábrica” incluida. Vistos los modelos anteriores creemos que no defraudará, mezclando grandes prestaciones, mucha autonomía y un agradable funcionamiento, con las habituales peculiaridades de Tesla.

Model Y

El Tesla Model Y es un coche eléctrico de tipo SUV desarrollado por la firma de Elon Musk. Presentado en marzo de 2019, las primeras entregas se produjeron en verano de 2020, aunque a España no llegó hasta 2021. Presume de hasta 505 km de autonomía y está disponible desde 64.000 euros.

Model Y

En 2022 se introducirá una versión más económica y menos prestacional. En enero de 2021 debuta en Estados Unidos una nueva versión de acceso que tiene una autonomía de 392 kilómetros y cuesta unos 34.200 euros. Esto a pesar de que Elon Musk dijo en 2017 que Tesla no tenía previsto introducir una opción mecánica como ésta porque su autonomía sería «inaceptable».

La del Tesla Model Y supone la llegada del cuarto modelo de la firma americana, el segundo con carrocería SUV. Se sitúa justo debajo del Model X y comparte plataforma con el Model 3. Entre sus rivales encontramos vehículos de la talla del Jaguar I-Pace, del Mercedes-Benz EQC o del Audi e-tron.