Así ha sido la evolución del precio en los coches eléctricos

El precio de los coches eléctricos siempre ha sido protagonista para el usuario y su compra. No solo porque han estado viéndose a una distancia cada vez menor con los de combustión, sino porque las diferencias son a menudo bastante cercanas para el comprador estándar que busca un vehículo accesible. Hay opciones elevadas, pero el paso del tiempo ha marcado una evolución, a veces, más fácil de asumir.

Los coches electrificados son una realidad y la oferta es cada vez más variada y numerosa. Impulsada principalmente por la normativa anticontaminación europea más que por una demanda real de gran volumen del mercado, los últimos tiempos han marcado camino hacia este tipo de movilidad. Sin embargo, sus precios, aunque han ido variando, se han visto como un obstáculo complicado de saltar.

Los tiempos marcan camino hacia el eléctrico

Es verdad que van apareciendo más accesos para su compra, como pueden ser los planes de ayuda gubernamentales de los países, como el Moves español. Dicho esto, en los últimos tiempos han alcanzado un nivel de autonomía, prestaciones y precio que los convierten en una opción perfectamente válida para un número cada vez mayor de conductores.

Esto, con la única exigencia de contar con un punto de conexión en el garaje y no realizar trayectos muy superiores a los 400 km entre recargas, sobre todo si hay pendientes fuertes en el trayecto. Aunque cada vez son una opción más plausible gracias a la reducción de costes, que nos permiten diferentes elecciones, lo cierto es que no siempre ha sido así.

Camino precio coches eléctricos

Es más; el precio de los coches eléctricos ha sufrido un vaivén continuo. Es verdad que en la actualidad hay variantes razonables, bien sean 100% electrificados, híbridos enchufables o híbridos convencionales. No obstante, y aunque al principio se mantenía en dificultades para el usuario medio, la evolución del mismo ha hecho por achicarlo.

Mucho tiene que ver con las tecnologías y elementos que equipan a este tipo de vehículos. El principal es la batería, el compuesto de mayor coste, y que generalmente es el que hace que estos tengan un precio mayor. De hecho, en las últimas semanas se recogía que para 2023 el coste del kWh caería hasta los 100 dólares, como predecía Bloomberg. Una dinámica imparable que ha afectado, también a los automóviles.

La equiparación entre combustión y electricidad

El hándicap actual que tienen estos coches es el coste de producción. Este es el que hace que estos modelos encarezcan su precio final, lo que todavía echa para atrás a muchos consumidores. Popularizar así finalmente la tecnología eléctrica en un mercado dominado por el petróleo dependerá de la habilidad de las marcas para equiparar sus precios a los diésel o gasolina.

Equiparación precio coches eléctricos

No es tarea fácil, aunque muchas voces de peso apuntan a un horizonte de no más de cuatro años. Bien sea por obligación (recordemos que la Unión Europea ha establecido para este año reducir la media de emisiones de vehículos vendidos por debajo de los 95 gramos de CO₂) o bien por convicción, los fabricantes han apostado por la electromovilidad…

Pero sin descartar el petróleo. La convivencia de las tecnologías es la mejor opción a corto plazo. Y es que aún queda mucho camino por recorrer y ellos mejor que nadie lo saben. Ante esto, la equiparación del precio entre los coches eléctricos y los coches de combustión es uno de los hitos potenciales que significarán un cambio sin retorno en la industria automotriz.

Lo vemos de la mano de los analistas de BloombergNEF, que aseguran que la evolución de los diferentes mercados que influyen sobre el precio de producción y venta de un vehículo eléctricos hacen que este momento esté más cerca de lo esperado. En este sentido, este desarrollo hará porque en 2025 se iguale el precio de las furgonetas eléctricas.

Posteriormente, en 2026 lo hará el de los turismos de tamaño medio y de los SUV’s, y en 2027 el de los vehículos más pequeños. El análisis de la entidad reconocía, además, que en 2030 un automóvil eléctrico será un 18% más barato que un automóvil similar de combustión.

Comparación de costes

Si algo se ve en la sociedad es la sensación de que la transformación es inminente y que en el futuro todo coche será eléctrico si o si. A pesar de esto aún queda casi una década hasta que la oferta por parte de los fabricantes pase de la combustión de combustible fósiles contaminantes, al uso de los electrones cero emisiones. Ante esto, la comparativa de costes nos lleva directamente a los de gasolina o diésel.

Así, la menor cantidad de partes móviles sujetas a desgaste por uso, la ausencia absoluta de aceite y otros elementos que no existen en los BEV, marcan la diferencia a la hora de pasar por caja a lo largo de toda la vida del automóvil. La parada en la gasolinera también es determinante a la hora de contener el coste operativo de un coche eléctrico, que se alimenta de electricidad, generalmente en los domicilios de sus propietarios, disfrutando de tarifas económicas en comparación con el coste del litro de gasolina o diésel.

Comparativa costes precio coches eléctricos

Sin embargo, saber cuánto cuestan los coches eléctricos no es ni mucho menos el precio inicial que pagamos por él. Todos los años debemos añadirle unos gastos fijos más otros de mantenimiento en función del uso que le damos:

  • Electricidad. Los motores eléctricos son mucho más eficientes energéticamente que los motores a combustión, lo que hace porque sus precios también varíen. Esto, unido al hecho de que el kWh en hora valle no cuesta más de 0,10 euros (con impuestos) y la gasolina, fácilmente, 1,30 euros/litro, es una gran diferencia. 100 kilómetros en un coche eléctrico cuesta 1,30 euros, mientras que en uno de gasolina, 6,5 euros: cinco veces más.
  • Mantenimiento. A nivel de mantenimiento, un coche eléctrico tiene un precio bastante menor, sobre todo si nos fijamos en que estos no tienen tantas piezas sujetas al desgaste, lo que hace que su mantenimiento sea mucho más sencillo. De esta forma orientativa, actualmente, esto supone un ahorro de un 25% con respecto al de un vehículo convencional, lo que puede suponer más de 2.000 euros a lo largo de 10 años.
  • Impuestos. Algo que llama la atención de estos es a nivel fiscal. Sí, porque, en detenimiento de según qué ciudades, estos pueden beneficiarse de múltiples descuentos en el Impuesto de Circulación, que pueden llegar a alcanzar el 75%.
  • Recarga. Si vivimos en una vivienda unifamiliar con garaje, este es un punto fácil de solucionar, pero si se trata de un garaje comunitario, es más costoso. Su instalación cuesta aproximadamente 1.200 €, aunque actualmente está subvencionada un 70%.

Avances y desarrollo

Es verdad que, más allá de su precio, los coches eléctricos aún se topan con varias barreras que dificultan su definitivo despegue, como puede ser la escasez de puntos de recarga. No obstante, las empresas están acelerando su inversión en electrolineras y, al mismo tiempo, comprar un vehículo ‘cero emisiones’ es cada vez más asequible.

De hecho, y si echamos la vista atrás, nos toparemos con que, en apenas dos años, desde 2019, la diferencia de precio entre los coches eléctricos respecto a los de combustión se ha reducido en un 47%. Son datos de la consultora MSI facilitados a Unoauto, portal especializado en vehículo nuevo de Sumauto.

Según este informe, el precio medio de los vehículos eléctricos vendidos este 2021 es de 41.571 euros, 4.000 euros más que hace un año. Pero muy por debajo de los 47.267 euros de los que se comercializaron durante 2019. Una evolución que fija en sólo 5.700 euros la brecha respecto al coche diésel, después de reducirse un 58% desde 2019. Y de 13.617 euros para los de gasolina (-40%).

Precio coches eléctricos 100%

Si atendemos a años como el del 2015, en España el vehículo electrificado (aún vistos como los de primera generación) tenían unos precios similares a los del 2019. De hecho, el coste medio entre ambos años se distanciaba en apenas 1.500 euros, cuando, entonces, este se situaba alrededor de los 45.500 euros.

Sin embargo, en 2012, aún sin demasiado mercado en España, sí que teníamos algunos coches más asumibles, por lo que la media se situaba bastante por debajo. Era el caso del Nissan Leaf, uno de los coches referencia del segmento. Por entonces, el japonés rondaba los 37.000 euros, mientras que otros como el Peugeot iOn lo hacía sobre los 30.000 €.

Actualmente, hay una premisa clara: cuanto mayor es el valor del vehículo, la diferencia entre combustibles es menor porque, en las gamas altas, además de la tecnología, el cliente paga por la imagen de marca. Por ejemplo, hoy el BMW iX3 cuesta unos 72.300 euros, solo 13.050 más que su equivalente de gasolina, el BMW X3 Xdrive 30ia (59.050 euros).

Evolución según categorías

El descenso del precio en los coches eléctricos se debe, principalmente, a la irrupción de más modelos en el mercado. A más variedad, los precios bajan y se reposicionan en unos niveles cada vez más asequibles para el comprador.

Desarrollo categorías

No obstante, desde Asepa (la Asociación Española de Profesionales de Automoción) señalan que «el eléctrico sigue siendo un vehículo de alta gama y solo al alcance de hogares con rentas superiores a los 2.500 euros mensuales, que son dos de cada diez en nuestro país (datos del INE)»

La tendencia es, no obstante, a seguir reduciéndose los precios de los coches eléctricos. Máxime con la irrupción de más fabricantes en este segmento y apostando por modelos mucho más accesibles. Un ejemplo claro es el Dacia y su modelo Spring. Su precio de partida es de solo 16.548 euros y, teniendo en cuenta las ayudas del Plan Moves III, podría quedarse por debajo de los 10.000 euros. O lo que es lo mismo; en unos niveles solo vistos en modelos muy particulares como el biplaza Renault Twizy. Esta es una tónica seguida en las tres variantes: los puramente electrificados, los híbridos y los híbridos enchufables.

Eléctricos

Estos coches, vistos como el plan principal para el futuro de la movilidad, son los que más han sufrido la variación de precios. La mayoría de los eléctricos más económicos del mercado pertenecen a los segmentos más pequeños. Son coches enfocados sobre todo a recorridos urbanos y periurbanos, por lo que su precio de compra es factor clave.

Y es que, si hoy el precio medio de estos se sitúa en los 41.571 euros, hace 10 años los teníamos alrededor de los 25.000 euros, también debido a la mejora de las tecnologías, nuevas baterías más potentes, autonomías más largas para recorridos mayores y vehículos con una disposición actual. El caso más concreto es el Zoe, que en el año 2016 se situaba en los 24.600 y en el 2019 lo hacía por los 26.120 euros. Una tónica creciente que se prevé bajar.

Híbridos

A día de hoy, en el segmento generalista se sitúan estos coches por debajo de 25.000 euros, con modelos en el mercado español que, incluso, pueden hacen porque se sitúen en la barrera entre los 10.000 y los 20.000, y todos con motor térmico de gasolina. Estos son coches que, por norma general, son bastante más accesibles, por lo que suelen estar bastante por debajo de los precios de uno puramente electrificado.

Precio híbridos

Esto es porque la tecnología que equipan prácticamente todos los modelos (tanto los más nuevos como los más antiguos) no requieren de un mantenimiento ni de piezas tan exclusivas como sí lo puede hacer uno electrificado. De todas formas, y debido a la aparición de su competencia con los enchufables (también híbridos), su precio ha variado bastante en referencia a los eléctricos.

Por ejemplo, si nos vamos a hace 10 años, en el 2011, encontramos que estos modelos se situaban en paridad con algunos coches eléctricos. Entonces, era habitual verlos por encima de los 25.000 euros, sobre todo en los que eran de marcas japonesas, como Honda o Toyota, en ambos casos. Cinco años más tarde, a alturas del 2016, estos ya habían bajado alrededor de los 22.000 euros.

Híbridos enchufables

Los últimos son los que comparten toda la tecnología entre el 100% electrificado y el híbrido convencional, por lo que es bastante usual encontrarlos hoy también alrededor de los 40.000 euros, como sucede con los que funcionan con baterías y motor eléctrico.

Aquí, y debido a que son bastante novedosos, la diferencia no abarca tanto: en 2017 y 2018 seguían cercanos a los 42.000 euros en la mayoría de los casos. El motivo no es otro que porque los elementos de estos vehículos están mucho más próximos a los puramente eléctricos, por lo que sus costes suelen verse en igualdad de condiciones.

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