¿Sabes la historia de las primeras bicicletas eléctricas?

Puede ser que con los continuos procesos en camino a una movilidad sostenible, pienses que las bicicletas eléctricas son algo reciente, y lo cierto es que no, tienen mucha historia detrás. Tanto, que podemos contar que es incluso más antiguo que el coche eléctrico, que ya es decir. Para hablar de su nacimiento lo haremos partiendo del siglo XIX. Pero, ¿cómo fueron sus avances? ¿De qué forma se llegó a lo que vemos hoy en día?

Las bicicletas eléctricas, un invento del siglo XIX

Las bicicletas eléctricas se han hecho en la actualidad como uno de los vehículos más propicios para moverse por la ciudad. Con ellas tenemos lo mejor de la bici tradicional con las ventajas de las nuevas tecnologías, permitiendo una mejora en la comodidad para un esfuerzo que será ayudado por el motor eléctrico y la batería. Aun así, la historia nos dice que estas bicicletas eléctricas son algo más que una creación reciente.

En realidad, y para ponernos en contexto, data desde 1890. Ese fue el año donde se autorizaron algunas patentes para motores que serían usados específicamente en este medio de transporte. Así, y aunque el invento convencional de dos ruedas a pedales sea del 1817, a finales del siglo XIX se coló entre nosotros el germen electrificado para crecer a una velocidad vertiginosa.

Ocurrió en Estados Unidos, cuando a Ogden Bolton le otorgaron la patente para una bicicleta con baterías, la cual incluiría un colector de corriente continua, seis polos de cepillo y un motor de cubo ubicado encima de su rueda trasera. Se convirtió, oficialmente, en el inventor de la ahora conocida como e-Bike. Por su parte y en el año 1897 en Boston, Oseas W. Libbey logró inventar una bicicleta eléctrica la cual se caracterizaba por ser impulsada a través de un motor eléctrico doble, que se encontraba sobre el centro del plato del eje.

Primeros prototipos

En 1896, Humber, un fabricante británico de bicicletas pionero, exhibió la primera bicicleta tándem eléctrica en el Stanley Cycle Show (suplantado últimamente por el Olympia Motor Cycle Show, que todavía existe en la actualidad). El 22 de mayo de 1897, este tándem alcanzó una velocidad de 60 km/h, un verdadero viraje en lo que era la movilidad de por entonces.

Avance historia bicicletas eléctricas

Algo importante para la construcción de estos primeros prototipos por aquellos tiempos, fue que la ligereza de las que intentaba conseguir no era tal. Y es que, dado que las baterías de níquel cadmio no se inventaron hasta 1899, la tikeemike de Humber se alimentaba con baterías de plomo ácido.

Esto no hacía más que se convirtiera en un vehículo bastante voluminoso y pesado al respecto debido a estas unidades de almacenamiento. Si bien los primeros modelos de bicicletas eléctricas en la historia parecen un poco divertidos desde el punto de vista de una persona moderna, en los años 1890-1910 fueron considerados seriamente como una alternativa viable.

Auge y expansión

Los tipos de bicicletas eléctricas crecían rápidamente. Tanto, que se registraban multitud de patentes, pero las mejoras en el motor de combustión hacían que se ofrecieran unas mejores prestaciones en autonomía y potencia en aquellos tiempos. El ya escaso recorrido de estas evidenciaba que a las bicis electrificadas todavía les queda un buen margen de mejora.

Su auge llegó en siglo XX por las zonas rurales que buscaban maneras más efectivas para movilizarse. Poco a poco era más frecuente verlas, hasta que la historia de estas bicicletas eléctricas tomó un punto de inflexión. Durante la Segunda Guerra Mundial, debido a la falta de vehículos motorizados, llegaron a tomar la fuerza necesaria para convertirse en un tipo de movilidad muy a tener en cuenta.

Comenzaron a tener un rol más protagónico, por ser una opción económica y sencilla a los problemas de transporte en las grandes metrópolis. Pero llegó la revolución de las motos, que también iban expandiéndose por todo el mundo. Al principio, sobre la segunda mitad de los años 30′, estas opacaron por un tiempo su crecimiento en el mercado. Pero gracias a los continuos avances lograron mantenerse en el tiempo, siendo una alternativa realmente seria a las mismas motos y coches (también eléctricos de la época).

Las subidas y bajadas por el abaratamiento del petróleo

Al igual que ocurría con los coches eléctricos, su interés decreció al tiempo que bajaba el precio del petróleo. Fue así como los motores de gasolina reinaron la gran totalidad del siglo XX. Aquella era una época en la que la preocupación por el medio ambiente no existía apenas.

Prototipos bicicletas eléctricas

Tras muchos años sin poder hacerles sombra a los automóviles de combustión, en 1973 llegó la mayor crisis del petróleo. Es ahí donde dieron un impulso y la historia de las bicicletas eléctricas, de la misma manera que el resto de los primeros vehículos electrificados, asaltaron el mercado. De la mano de un gran aumento del precio, unido a la gran dependencia que tenía el mundo industrializado del petróleo, provocó un fuerte efecto inflacionista.

Comenzaron entonces a rebrotar cierto interés por aquellos primeros prototipos eléctricos, y algo más de tiempo para que la industria, tanto del automóvil como de la bicicleta, empezaran a tomarse en serio la movilidad eléctrica como una solución a los asfixiantes problemas de contaminación.

Se demostró que consistía en un medio de transporte realmente versátil y económico, especialmente al compararlo con los potentes y enormes motores que usaban los automóviles de la década de los 70. El año clave para este tipo de vehículos fue 1975. La japonesa Panasonic terminó siendo pionera a la hora de crear un motor central para bicicletas que se vio como un rotundo éxito. Esto coincidió con la historia de la introducción de los imanes de neodimio, que están integrados en todos los motores actuales de las bicicletas eléctricas, y el bobanizado automático de los motores.

Evolución tecnológica

Desde entonces, en los últimos 30 años el mercado ha crecido de manera exponencial. Hoy en día asistimos a una gran mejora en este sentido. Las innovaciones tecnológicas han traído a la luz baterías de gran capacidad, del cual las bicicletas eléctricas ahora pueden reemplazar de manera óptima los coches en los viajes de media distancia.

Muchos fabricantes han creado nuevas soluciones innovadoras para lograr una mejor integración de pedaleo y asistencia con motor eléctrico. Así, la innovación y la tecnología trajeron avances de suma relevancia para la movilidad eléctrica y la sostenibilidad. De esta forma, y combinado a un motor eléctrico, empezó a satisfacer las necesidades de las personas que usaban bicicletas, pero deseaban mayor velocidad.

Egon Gelhard y Yamaha introducen el pedelec

Ganando más notoriedad, en 1982 el inventor Egon Gelhard desarrolló un subtipo de las e-bikes que funcionaba con el principio de bicilec o pedelec (pedal electric cycle) en la que el conductor es ayudado mediante tracción eléctrica del motor cuando pedalea. Esto trajo numerosos métodos para hacer de esta un gran éxito.

Pedelec Gelhard historia bicicletas eléctricas

El primero de estos términos ya se usaba a finales de los 90′, momento en el que esta innovación se empezó a conocer más, aunque la idea como tal llegó a principios de los 80′ de la mano de Egon Gelhard. Esta idea se puso en práctica por primera vez en una bicilec con la que se participó en el Tour de Sol en 1990 y se ganó en la categoría correspondiente.

No fue hasta los años 90 que las bicicletas eléctricas empezaron a obtener una gran popularidad, dado que, en el año 1993, la empresa japonesa de Yamaha se encargó de ayudar a difundir el modelo de pedelec bajo el nombre de Power assist, alrededor de Japón y logró conseguir un mayúsculo logro. Eso provocó que la producción de eBikes aumentase, entre el 1993 y el 2004, un 35%.

1991: Llegan las baterías de ion-litio

En 1991, se inventaron las baterías de ion-litio, lo que significó un hito para la historia de las bicicletas eléctricas, así como para los demás vehículos eléctricos y primeros híbridos. En comparación con sus predecesores, esas baterías pueden almacenar la mayor cantidad de energía por kg y pueden producir la más actual.

Además, tienen tiempos de carga más rápidos, por lo que la mayoría de los dispositivos modernos, como ordenadores, teléfonos inteligentes y cámaras, usan baterías de iones de litio. Por último, pero no menos importante, esas baterías son las más ecológicas del grupo.

Tiempo después, en 2012 llegaron a registrarse alrededor de 1.300.000 bicicletas eléctricas, utilizadas únicamente dentro de Alemania. A partir del 2008, las ventas de las bicicletas eléctricas fueron experimentando un aumento del 30% anualmente.  Ello permitió que, en los años de 2012 hasta 2019, fueran vendidas alrededor de 40.000.000 millones de bicicletas eléctricas. En la actualidad, China es el mayor productor, principalmente destinadas para su consumo interno. Esto no es óbice para que este país exporte cerca de un millón de unidades al año, donde se estima que más de 120 millones de bicicletas eléctricas se mueven por el país oriental.

Sensores de pedaleo y controladores

Simple y sin mantenimiento, este tipo de bici también llegó a su punto álgido con las diferentes partes que se han ido otorgando y mejorando. Se hizo porque en los modelos actuales se introdujera un sensor de pedaleo que detecta la velocidad a la que pedaleamos, así como envía esta información al controlador.

Evolución tecnológica

Hay sensores de pedaleo que detectan adicionalmente, la fuerza en la que pedaleamos, pero su uso es complejo y son más recomendables para terrenos con poco desnivel. A su vez, también se van formando los controladores. Estos son un dispositivo que recibe la señal del sensor PAS, y según el nivel de asistencia que tengamos definido, envía electricidad al motor. La potencia de los controladores se mide en amperios, y envían la potencia al motor en forma de pulsos.

Con la incorporación de todos estos materiales ultra ligeros y resistentes, se prevé un incremento en el número de bicicletas eléctricas en circulación. Algunos prototipos de hoy son de los más interesantes, los cuales ya han dejado la mesa de dibujo.

  • La Gocycle, es una bicicleta eléctrica plegable que puede guardarse en un maletín, y pesa sólo 16 kg.
  • La nCycle, es también una bicicleta plegable, cuenta con dos baterías y altavoces de bluetooth para conectar con un Smartphone.
  • La marca alemana Audi está trabajando en el prototipo de de la Audi Ebike; son un peso de 1,5 kg sin contar el motor y baterías y con una autonomía de 50 a 70 km se cree que será la bicicleta eléctrica más liviana.
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