Bruselas confirma la acusación contra Microsoft por intentar imponer el uso de Internet Explorer

La Comisión Europea ha acusado de manera forma a Microsoft por la imposición de su navegador, Internet Explorer, a los millones de usuarios que adquirieron Windows 7 entre febrero de 2011 y julio de este año. La sanción que recibiría la compañía podría ser histórica.

Microsoft vuelve a estar en el punto de mira del Ejecutivo comunitario. Desde el año 2004 ha impuesto tres multas contra la compañía por abuso de posición dominante, lo que le ha costado el pago de 1.700 millones de euros. Una de estas sanciones fue de la elevada cantidad de 899 millones de euros al desobedecer la orden con la que se le obligaba a compartir datos con sus competidores.

Ahora bien, la próxima sanción podría ser incluso superior tras la última acusación formal de la Comisión Europea contra el gigante norteamericano. El Ejecutivo considera que la compañía no ofreció una pantalla de opciones para plantear distintas alternativas a la hora de que los usuarios con Windows 7 Service Pack 1 pudiesen elegir otro que no fuese Internet Explorer. Lo flagrante del caso es que la compañía se había comprometido a ello pero entre febrero de 2011 y junio de 2012 no lo hizo.

Microsoft argumentó que todo se debía a un fallo técnico

Hace unos meses, el comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia, ya alertó del incumplimiento de esta medida por parte de Microsoft. Esta respondió de inmediato y se escudó en un "error técnico" para justificar la no implantación de este sistema en su plataforma. La excusa no ha convencido a la dirección general de Competencia de la Comisión, por lo que ha procedido a la apertura del nuevo expediente.

En caso de una sanción contra la compañía de Redmond podríamos asistir a una cantidad multimillonaria, ya que se habla de que ésta podría alcanzar hasta el 10% de su volumen de negocios en el citado periodo. El varapalo se produciría poco después del estreno de su flamante Windows 8, que llegará el próximo 26 de octubre y en el que a buen seguro Microsoft se ha cerciorado a la hora de cumplir con las directrices marcadas por la Comisión Europa y no incluir ningún "error técnico" que pueda afectar a la competencia.