El hundimiento de la industria cultural en España, incapaz adaptar su modelo de negocio a Internet

Es una triste realidad. La industria cultural y del entretenimiento en España asiste a su propio hundimiento sin capacidad de respuesta. Su falta de alternativas propias basadas en las nuevas tecnologías y un modelo de negocio adaptado a los nuevos tiempos han llevado al sector a una situación de grave crisis.

Un artículo del exdirector de ABC José Antonio Zarzalejos reflexiona sobre el hundimiento de la industria cultural en España en estos tiempos de crisis económica y auge de las nuevas tecnologías e Internet. Las ventas de sus productos se han venido progresivamente abajo en los últimos años y desde el sector no han tardado en surgir voces que apuntan a que la subida del IVA prevista para el 1 de septiembre acabará dando la estocada a una industria que era considerada por el Partido Popular en sus años en la oposición como "el auténtico motor de crecimiento de nuestra economía".

Nada más lejos de la realidad. El medio millón de empleados de alta cualificación que pueden englobarse dentro de este sector ven cómo en algunas ramas como la audiovisual se disparan los despidos, mientras que desde las grandes compañías de la industria se critica que "en España los políticos no entienden el poder económico de la cultura". Bien es cierto, que José María Lasalle, secretario de Estado de Cultura, ha preferido no dar la cara en los distintos ámbitos.

Como no podía ser de otro modo, la llamada "piratería" es puesta como una de las excusas favoritas del sector para justificar su declive. La industria del libro, que ha visto cómo sus ventas se reducían drásticamente en un año (nada menos que un 18%), ha reiterado la necesidad de endurecer la Ley Sinde. Al margen de eso, ¿qué medidas motu propio ha tomado? Algunas tan disparatadas como lanzar libros a precios desorbitados para intentar frenar las descargas ilegales.

Sin alternativas propias para solucionar su solución

Otro de los segmentos que alude con frecuencia a las webs de enlaces o intercambio de archivos es el del cine. Mientras el precio en las salas de cine sigue creciendo año tras año, el flujo de clientes en éstas cae de forma continua. El golpe que supone la subida del IVA y el fin de las subvenciones deja muy tocado a un sector que no solo permanece inmóvil para llevar sus contenidos a la Red sino que intenta boicotear a los "atrevidos" que lo hacen. La situación parece propicia para nuevos experimentos y a pesar de la crisis económica que se ceba con los ciudadanos, se ha demostrado que el público está dispuesto a pagar.

Desde el sector de la música la situación es prácticamente similar. Promusicae, agrupación que engloba a las principales discográficas y conocida por los ataques a blogueros y su apoyo absoluto a las leyes antipiratería, se ha criticado la subida del IVA. "No nos dejan ni margen para el testamento", comentó Antonio Guisasola. Una lástima no observar un discurso más constructivo si tenemos en cuenta que en las plataformas digitales con precios asequibles (véase Spotify) parece estar el presente y el futuro del sector.

Y entre toda esta cerrazón, el canon digital sigue siendo generando polémica. Las entidades de gestión como SGAE han visto reducida drásticamente su millonaria fuente de ingresos tras el cambio en la forma de compensación a los autores y desde estas sociedades se ha pedido al Gobierno que reestablezca el gravamen a dispositivos y soportes electrónicos por el derecho a copia privada. Más allá de esta solución, poca alternativa más proponen los supuestos representantes de los artistas.

Así pues, un panorama muy oscuro y cuya salida solo está en manos de una industria con necesidad extrema de reinventarse. ¿Es necesario que toquen fondo para ello?