La industria del porno busca el cierre de más cyberlockers como Megaupload

Los cyberlockers son los nuevos objetivos de la industria del cine pornográfico. Este sector, uno de los más combativos con la llamada "piratería", busca ahora el cierre de servicios como FileSonic y Oron, a quienes acusa de infringir su propiedad intelectual.

Después de poner en su punto de mira a miles de usuarios de la red P2P BitTorrent, las compañías del llamado "cine para adultos" han decidido intensificar sus esfuerzos para luchar contra lo que consideran "descargas ilegales". Como informa Torrentfreak, Flava Works, una de estas empresas ha extendido su lucha a servidores de alojamiento y descargas directas por supuesta infracción de sus derechos de autor.

La compañía, conocida por ganar un caso contra MyVidster un servicio para compartir vídeos en el que se vio envuelto Google, Facebook y la MPAA, se centra ahora en dos de los cyberlockers más conocidos de la Red y 26 de sus usuarios. Hablamos de FileSonic y Oron, a quienes a acusado en un tribunal de Illinois de "copiar, almacenar, distribuir, mostrar y lograr beneficios a costa de material con copyright sin su permiso" así como "inducir y ayudar a otros" a hacer lo propio.

Los 26 usuarios acusados por Flava habrían compartido enlaces a contenidos alojados en los servidores a través del servicio de grupos de Yahoo. Según los demandantes, los acusados habrían subido dichos contenidos para luego sacar partido de los mismos ya que la compañía señala que a través de los programas de afiliación de las plataformas habrían conseguido beneficios económicos.

En su acusación, la compañía apunta a FileSonic como una empresa de almacenamiento ilegítima puesto que "gana dinero gracias a vídeos con derechos de autor". "Los miembros en su programa de afiliación son pagados en función del número de descargas de los contenidos que almacenen y por cuántos usuarios se convirtieron a la modalidad premium gracias a los enlaces a dichos contenidos", explica Flava.

Por su parte, es la segunda ocasión en que Oron recibe una denuncia durante este mismo verano. El pasado mes, otra compañía relacionada con el sector del porno la demandó por los mismos motivos y pidió una compensación de 34,8 millones de dólares. La respuesta del cyberlocker fue ofrecerse a esta compañía para perseguir a los usuarios que hubiesen subido material con copyright sin permiso de sus titulares.

Habrá que ver en qué queda el caso, puesto que Flava pide tanto una compensación por daños y perjuicios como un castigo por las infracciones. ¿Emprenderán las autoridades una operación similar a la realizada contra Megaupload por infringir la propiedad intelectual?