El cine español ha muerto

El cine español ha muerto

Redacción

Los últimos Presupuestos Generales del Estado para 2012 presentados hace una semana supusieron un duro golpe para el cine español. La drástica reducción en la partida dedicada a la subvención de este sector y la situación económica llevan a pensar en algo más que el fin de un modelo industrial.

"El cine español ha muerto". Así de tajante se muestra la reflexión publicada por Luis Martínez en elmundo.es y en la que apunta al fin del cine español como hasta ahora se conocía después del severo recorte en las subvenciones al sector anunciado hace unos días. Poco tardaron en poner el grito en el cielo los productores de nuestro país después de la publicación de los Presupuestos, apoyando sus quejas en el maltrato que ello supone a una industria que genera empleo y en la falta de alternativas dada por el Gobierno a este gremio.

En efecto, tal y como anunciaron los productores, la reducción del 35% en la partida hacia el Ministerio de Cultura y del 50% respecto a lo marcado en la Ley del Cine de 2007 ha supuesto desmontar por completo todo el modelo que hasta ahora se aplicaba en el sector. Las cifras explican la situación a la que se encuentra abocada esta industria. De los 49 millones de euros que se han presupuestado para ayudar a nuevos proyectos, 35 millones irán destinados como subvenciones a la amortización a películas ya estrenadas, por lo que se pueden considerar "subsidios industriales".

Pero más allá del cine como negocio, en la teoría hablamos de productos culturales que recibían una ayuda en forma de subvenciones y que a día de hoy ha desaparecido. Desde el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) se pedía la continuidad de estas ayudas a proyectos porque el cine minoritario "es necesario en el imaginario colectivo porque es el que identifica la propia cultura". "Ese es fundamentalmente el que hay que proteger con las ayudas directas", señalaba Susana de la Sierra, directora del ICAA.

Sin embargo, las cifras detalladas en los Presupuestos acaban de un plumazo con este tipo de ayudas. Tan sólo quedará un clavo ardiendo al que el sector puede aferrarse sin demasiadas esperanzas de éxito. Se trata de la llamada Ley de Mecenazgo prevista para un futuro indefinido por ahora, que permitirá la desgravación fiscal que compense las altas pérdidas por ayudas directas. No obstante, sin esta ley ni estas ayudas así como con la demanda por parte del público de estos "productos culturales" parece que el cine español queda abocado a una situación de ostracismo.

¿Cómo se reinventará el sector para sobrevivir al golpe y al fin de un modelo en el que se ha apoyado durante muchos años?