La bajada en las ventas de móviles apunta al fin de los terminales subvencionados

Las ventas de teléfonos móviles durante 2011 cayeron en el mercado español un 10% respecto al año anterior. La noticia se conoce en un momento en el que los grandes operadores se plantean el fin de las subvenciones a los terminales móviles por el alto coste que les supone.

Las cifras de ventas de teléfonos móviles no son lo que eran. A pesar de la crisis económica que se ha dado a nivel mundial, el sector no se había resentido hasta el momento, puesto que había coincidido con el auge de los nuevos smartphones y la expansión de la banda ancha móvil. Sin embargo, ni siquiera los teléfonos inteligentes han logrado evitar que el sector dé un importante retroceso respecto a años anteriores.

Estos datos confirman que cada vez son más los smartphones en manos de los usuarios, la mayoría de ellos subvencionados por los operadores. Las compañías ofrecen terminales de gama media-alta al usuario a un precio reducido a cambio de un compromiso de permanencia extenso, que va desde los 12 a los 24 meses (e incluso 36 meses, como anunció recientemente Vodafone). Estos largos periodos provocan que los usuarios tarden más en cambiar de terminal, lo que apunta a la bajada en las ventas de móviles, pero a su vez está suponiendo un alto gasto para los operadores y éstos se plantean eliminarlo.

Como ya vimos hace unos meses, desde los grandes operadores se considera "insostenible" el creciente gasto que realizan en terminales móviles. Ofrecer un smartphone más potente que la competencia o compensar al usuario con un modelo de última generación para evitar que "huya" a otra compañía se han consolidado como las principales formas de captar y retener a los clientes. Como leemos en Expansión, los miles de millones de euros que se destinan con este fin invirtiendo en terminales para los usuarios superan incluso a la inversión en redes de banda ancha móvil, lo que desde Vodafone se ve como un gasto "irracional".

Pero el momento de poner freno a este gasto está cada vez más cercano. Las compañías son conscientes de que deben destinar mayores cantidades a la expansión de la red de cuarta generación de banda ancha móvil con la tecnología Long Term Evolution (LTE) y esto supondrá una fuerte inversión. De momento, los pasos dados por las compañías son tímidos pero ya apuntan en esta dirección.

El ejemplo lo tenemos en Movistar, que confirmó recientemente que reducirá de una forma drástica el número de terminales de su catálogo. Sólo un puñado de fabricantes (entre los que Apple, Samsung o Nokia) tienen un puesto fijo en un catálogo que se limitará a 40 terminales en España a lo largo de 2012. El resto de operadores seguirán sus pasos, pero es inimaginable que alguna de estas compañías sumida en esta espiral dé un golpe de timón total. Aunque se ha planteado una intervención por parte de las instituciones como la CMT para que se ponga freno a las subvenciones de terminales la solución parece muy lejana desde este punto de vista por los problemas legales que plantea.