La SGAE pretende cobrar por películas que aún no existen

La SGAE pretende cobrar por películas que aún no existen

Redacción

El límite del afán recaudatorio de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) aún está por determinar. La entidad vuelve a ser noticia por haber exigido a un festival de cine el pago de 52,39 euros por la exhibición de tres películas. El problema estriba en que son simplemente tráilers de películas que aún no han sido finalizadas.

El diario ABC.es se hace eco de la última y rocambolesca exigencia de la SGAE. La entidad ha remitido por escrito una carta a los organizadores del Festival Internacional de Cine de Sax (Alicante) en la que pide 52,39 euros por la emisión de tres cortos en la edición que se celebró el pasado verano. Sin embargo, los responsables del evento confirmaron que no se trataba de cortos como tales, sino que eran meros tráilers sin ningún ánimo comercial con el fin de dar a conocer tres películas en pleno rodaje.

Tres rodajes de bajo presupuesto

Este motivo parece haber sido suficiente como para que la entidad decida cobrar derechos de autor al festival por la exhibición. Para rematar la jugada se trata de tres títulos realizados con muy bajo coste, y la emisión de alguna de estas obras se hizo ni siquiera con el fin de avanzar la película sino para captar nuevos inversores mostrando su progreso. Es el caso de "Operasiones Especiales", donde su director Paco Soto ha conseguido 650 donaciones particulares para financiar el proyecto.

Las otras obras en discordia también supusieron una petición de 14,8 euros por proyección. Estas son "Orson West" y "Novelda Japón 0 euros", que tratan sobre el cineasta Orson Welles y sobre un viaje al país nipón a modo de documental respectivamente.

No es la primera vez que nos encontramos con una historia similar en localidades de nuestra geografía. A finales del pasado año conocíamos que la entidad reclamó al Ayuntamiento de Navalmoral de la Mata (Cáceres) el pago de más de 46.500 euros en concepto de derechos de autor por una serie de conciertos que se dieron en el pueblo. Sin embargo, el consistorio aducía que ni siquiera habían sido contratados por el propio ayuntamiento y que, además, la SGAE pretendía cobrar por las obras de teatro de los escolares en Carnaval.

Otro caso que podría ser similar es el del dueño de un bar de Salamanca al que le exigen 700 euros por contar con un televisor en su local a pesar de que el propietario asegura que "la televisión ni siquiera tiene antena y no está encencida, porque siempre tenemos música puesta".