¿Servirá la Ley Sinde para acabar con la crisis del cine español?

¿Servirá la Ley Sinde para acabar con la crisis del cine español?

Redacción

Una de las grandes preocupaciones del Gobierno y la industria del cine pasa por el cierre de páginas web de enlaces, a las que consideran uno de los grandes enemigos para las salas de cine de nuestro país. Una de las soluciones planteadas es la llamada Ley Sinde, que busca cerrar estas webs pero, ¿es el remedio necesario y definitivo?

Muchas parecen las causas de los graves problemas que afectan al cine español. Sin embargo, pocas como la llamada "piratería" en la Red son tan habitualmente señaladas como el gran enemigo de la cultura por parte de compañías cinematográficas, algunos rostros conocidos del gremio como directores y actores así como por entidades de gestión de derechos de autor como la SGAE y la propia ministra de Cultura, Angeles González-Sinde.

Como no podía ser de otra forma, el grupo de presión de la industria cultural en nuestro país, la Coalición de Creadores, también echa leña al fuego con declaraciones habituales en las que apunta a elevaídisimas tasas de "piratería" en España. Desde este grupo se segura que los malos resultados que se registran en las salas de cine en cuanto a asistencia de público están directamente relacionados con las descargas en Internet.

No obstante, convendría por parte de la propia industria analizarse a sí misma ya que son otros males los que parecen perjudicar más al cine made in Spain. Aunque es innegable que muchos productos cinematográficos son de calidad, la gran mayoría de los productos que se realizan no acaban de convencer a los ciudadanos. Las cifras están ahí. Y es que películas como "Celda 211" en 2009 u otras más antiguas como "Los lunes al sol" son ejemplos de obras de calidad que sí han conseguido el respaldo de crítica y público.

Para desincentivar el consumo del cine de nuestro país, tenemos otro factor difícil de ignorar por parte de los ciudadanos. Nos referimos a las polémicas subvenciones con fondos públicos a un negocio que se torna privado a la hora de repartir beneficios. No son pocos quienes no quieren financiar películas (en ocasiones de una forma un tanto oscura en las concesiones de estas subvenciones) y este factor no sienta bien entre el público.

Tampoco estaría de más comprobar los precios en las taquillas de las salas de cine, que se han multiplicado en los últimos años hasta alcanzar cifras escandalosas. Si a ello le sumamos la grave situación económica por la que atraviesan gran parte de las familias de un país como España, con una tasa de paro muy superior a las que se dan en Europa, es lógico que uno de los productos que se ahorre el espectador sea el acudir al cine.

Esto es solo un pequeño repaso a algunas de las claves por las que el cine español sigue una preocupante tendencia a la baja. La cerrazón que vive esta industria en nuestro país ha de desaparecer a la par que se trabaja en medidas realmente efectivas y constructivas y no en otras abocadas al fracaso como la citada Ley Sinde. Hasta que esto no suceda, mucho nos tememos que la realidad seguirá azotando a un sector tan bonito como necesario en nuestro país pero que se encuentra anclado en tiempos pretéritos.