La industria cultural quiere recabar todos los datos de usuarios de servicios de descarga directa

La industria cultural sigue buscando la forma de perseguir a los usuarios que descargan contenidos protegidos con derechos de autor. Si bien la persecución se ha intensificado en las redes P2P como BitTorrent, observando el auge de los servidores de alojamiento y descarga directa como Megaupload, ahora buscan identificar a todos los usuarios de estos servicios.

Según leemos en Bitelia, la industria cinematográfica estadounidense, representada en la MPAA, asociación que engloba a las principales compañías del mundo del cine, se encuentra en pleno proceso de lucha con el servicio de alojamiento y descarga de archivos Hotfile. El objetivo de la MPAA es hacerse con todos los datos de los usuarios que suben y bajan material protegido con copyright a través de este servicio, similar a otros más conocidos como Megaupload, Rapidshare o Mediafire.

Aunque en su momento Hotfile ya cerró las cuentas de los presuntos infractores de la propiedad intelectual a petición de los titulares de los derechos de autor, compañías como Disney, Twentieth Century Fox, Universal, Columbia o Warner pretenden ahora ir más allá y esperan que los gestores del servicio les faciliten tanto datos personales de los usuarios (direcciones IP, nombres de usuario…) como el código fuente de la web. Igualmente, se han pedido datos estadísticos y registros de acceso de los contenidos disponibles en la plataforma online.

La industria cinematográfica también ha solicitado conocer información financiera del sitio web, lo que confirma que las pretensiones de la MPAA no son precisamente puntuales. Por su parte, Hotfile ha mostrado su disposición a colaborar pero no ha concretado hasta qué punto cederá a las presiones de la industria de Hollywood.

Si acaba aceptando todas las solicitudes que reclama la MPAA la espantada de usuarios a otros servicios que protejan más su privacidad se da por sentada. No obstante, hay que tener en cuenta la resolución del litigio, porque en caso de que la Justicia dé la razón a la industria del cine otros servicios como los citados anteriormente y sus usuarios podrían situarse en el punto de mira de los gigantes del sector.