Fraude en el cine español: A la caza de las subvenciones

Fraude en el cine español: A la caza de las subvenciones

Redacción

El cine español vive uno de sus momentos más preocupantes. A las bajas cifras conseguidas en taquilla tanto en nuestro país como en el resto del mundo se le unen diversas prácticas de dudosa legalidad destapadas recientementes que dejan al descubierto un modelo en el que el fin parece la consecución de subvenciones por parte del Estado.

La revista Cinemanía se hace eco de la realidad del cine español, en un reportaje en el que denuncia los "vicios de nuestra industria del celuloide", siempre tratándolos como presuntos. Las últimas declaraciones de Hernán Migoya sobre su película "Soy un pelele" destapan la situación de ayudas por parte del Estado para la producción de películas y las estratagemas que se siguen para conseguir cantidades con varios ceros a la derecha.

Según el director y escritor de dicha película, la única intención de la creación de la misma fue recibir la subvención de 9.000 euros que se recibió por haber sido estrenada en 7 salas. Migoya denuncia que el presupuesto de la cinta fue hinchado desde los 570.000 euros hasta el millón de euros declarado por la productora. Indicar un presupuesto por encima del real sirve como medio para forzar las ayudas complementarias a la amortización.

A esto hay que unir la falsificación de las cifras en la taquilla. El productor Xavier Catafal denunció recientemente en una carta cómo un homólogo y su empresa habrían mostrado cifras falsas en taquilla para hacerse con subvenciones. En concreto hablaba de una cifra de 1,7 millones de euros defraudado al erario público "adjudicando a sus trabajos espectadores que nunca fueron a verlos".

Por otro lado, la subvención también se consigue forzando el debut en el séptimo arte de jóvenes directores. Una ópera prima se tiene muy en cuenta a la hora de conseguir ayudas complementarias, por lo que los productores españoles cuyo objetivo es el fraude les elegirían antes que a un profesional veterano. Asimismo, en algunos casos se utilizan lenguas cooficiales como el catalán para conseguir ayudas, mientras que los premios en festivales también computan.

Aunque por supuestos no podemos generalizar y decir que todo el cine español es fraudulento, las cifras aportadas por la federación de productores FAPAE muestran cómo es una lacra mucho mayor de lo deseado. De las 201 películas rodadas en España en 2010 sólo llegaron a estrenarse 137. ¿Qué pasó con las no estrenadas y que fueron subvencionadas con dinero público? ¿Por qué se sigue mirando a otro lado en este sector cuando estamos hablando de cifras millonarias?