La industria chantajea a miles de usuarios de P2P amenazándoles por carta

La industria chantajea a miles de usuarios de P2P amenazándoles por carta

Javier Sanz

El chantaje de la industria cultural en forma de cartas intimidatorias no cesa. Según hemos conocido, sólo en 2010 fueron 175.000 los usuarios que recibieron una carta en la que se amenazaba con llevarles a juicio por haber descargado archivos con copyright si no accedían a pagar ciertas sumas económicas.

La táctica de las compañías discográficas y cinematográficas continúa con el ánimo de recabar fondos que compensen las supuestas pérdidas que les generan las descargas por Internet. Según señala el portal Torrentfreak, las cartas enviadas a usuarios de todo el mundo solicitando una indemnización ascendieron a 175.000 en 2010. Como vimos en los últimos meses, esta estrategia ha ocasionado más pérdidas que beneficios a la industria, pero parece que siguen en sus trece.

En las cartas amenazantes se llega a pedir a los usuarios de Alemania hasta 1.500 euros si no se quiere acabar en los tribunales. La gran mayoría de los internautas no responde ante estas intimidaciones, pero a buen seguro alguno sí lo hace, lo que parece una práctica de dudosa legalidad. Además, las cartas no son enviadas por los titulares de los derechos, sino grupos "antipiratería" contratados por productoras.

Sin embargo, el caso destapado por el famoso portal señala que muchos de los usuarios chantajeados realmente no eran conscientes de haber accedido al contenido del que se les acusa. Las mismas empresas que demandaban a los usuarios habían introducido en redes P2P archivos protegidos con copyright renombrados, de modo que el usuario pensaba que estaba descargando un archivo cuando en realidad era otro.

La introducción de archivos falsos en redes P2P por parte de la industria cultural no es algo nuevo (denominados "honeypots"), pero sí lo es esta estrategia de dudosa legalidad. Los demandantes, además, se reafirman en su actitud: "Las personas descargan un archivo mal etiquetado son conscientes del contenido real, aunque no lo hicieran sin intención", llegan a afirmar.

Sin duda, la industria cultural parece haber perdido el norte y no puede sino exigirse a las autoridades un mayor control sobre estos deleznables comportamientos que al fin y al cabo son un negocio para sus bolsillos. Cuelgan los archivos, los renombran, los descargas, te chantajean. ¿Hasta cuando se mantendrá la impunidad con la que actúan?