El precio de los videojuegos en España es el doble que en otros países de Europa. ¿Por qué?

El sector de los videojuegos registra año tras año beneficios multimillonarios, al ser productos muy consumidos y cuyos precios garantizan a las compañías y las distribuidoras una gran rentabilidad. Sin embargo, estos precios difieren en función de los países donde se vendan. España sigue siendo uno de los países más caros de Europa para la compra de videojuegos nuevos y cabe preguntarse por qué.

Comprar un videojuego nuevo para PlayStation 3 o Xbox 360 sigue siendo a día de hoy un capricho caro y al alcance no de todos los bolsillos. Un intersante artículo publicado en el blog La Locomotora del DiarioInformación.com evidencia las diferencias de precio a la hora de adquirir nuevos juegos entre los distintos países miembros de la Unión Europea y el porqué en nuestro país existen diferencias de más de 20 euros respecto a países como Reino Unido.

Mientras en España un videojuego de las consolas de última generación alcanza los 70 euros, en Reino Unido se puede encontrar el mismo título por 40 o 50 euros, por no hablar de otros países como Polonia, donde el precio equivale a la mitad. De los 70 euros que el usuario español paga por un juego, la mitad (entre 30 y 35 euros de esos 70) va a parar a las distribuidoras españolas. Ahí reside el principal problema que hace elevar el precio de los juegos en nuestro país.

Compañías como Nintendo Ibérica, Sony España o Microsoft España son las que pactan unos precios que llevan a encarecer el producto hasta estos límites. Estas empresas justifican la cantidad por lo que cobra la empresa desarrolladora, el transporte, licencias a pagar y royalties. Aproximadamente sólo 15 de estos 70 euros van a para a la desarrolladora del título, mientras que 12,6 euros van para el Estado en concepto de IVA, 5 euros para publicidad, 10 euros para la tienda y entre 8 y 10 euros para mayoristas e intermediarios.

Tanto las tiendas pequeñas como las grandes superficies tienen un margen de beneficio muy restringido, dado que el margen cerrado de las distribuidoras españolas se considera incuestionable. Esta tendencia lleva instalada en nuestro país desde hace mucho tiempo, ya que se recuerdan precios similares con juegos de consolas hoy antiguas como la NES o la Super Nintendo.

El mercado de segunda mano y la piratería, excusas de la industria

Mientras las compañías achacan el descenso en sus previsiones de beneficios a la venta de segunda mano -que únicamente evidencia el elevadísimo precio de los productos nuevos- y a la piratería, los usuarios optan cada vez más por adquirir sus videojuegos nuevos a través de tiendas de importación ubicadas en países como Reino Unido. Allí los precios son ostensiblemente menores a pesar de que el desglose por porcentajes que se llevan los distintos agentes que intervienen en la facturación de los juegos es similar al caso español.

Lo que sucede en el país británico es que las distribuidoras optan por conseguir cantidades menores por título vendido para fomentar la venta de más títulos, una estrategia que no parece planteable en nuestro territorio. Sin embargo, el "juego sucio" de muchas compañías es no ofrecer el idioma castellano en países ajenos a España para "obligar" al jugador de nuestro país a adquirir el título aquí.

Así pues, he aquí una sencilla explicación sobre un tema que despierta las iras de los jugadores españoles. Las ventas de juegos en nuestro país están por debajo de lo que en un principio había previsto las compañías y parece claro que el mercado de segunda mano y la piratería suenan más a excusas que a motivos reales que justifiquen el porqué de unos precios exagerados en España.