Sony estrecha el cerco a las webs con claves y herramientas para piratear la PlayStation 3

Sony parece dispuesta a instisten en que hasta el momento es su única opción para evitar la máxima difusión de los códigos y herramientas que permiten desarrollar software casero para PlayStation 3. Esta no es otra que las amenazas legales hacia las webs que albergan estos archivos con el fin de que sus dueños los borren.

Desde primeros de enero venimos informando de la explosión por los aires del sistema de seguridad de PlayStation 3 con la publicación de las claves de la consola. Este hecho propició que desarrolladores independientes no tardasen en crear tanto custom firmwares para la consola doméstica como se iniciase la investigación para la carga de copias de juegos sin necesidad de dongle alguno como el PS Jailbreak.

Sin duda, esta última posibilidad es la que más preocupa a la compañía japonesa, que, por otro lado, se encuentra maniatada en el sentido técnico ya que no puede variar las claves de seguridad porque impediría que todo el material publicado para PS3 quedase inservible (tanto el legal como el ilegal). Por ello, decidió acudir ante la Justicia estadounidense para al menos complicar la difusión tanto de las claves como de las herramientas necesarias para que los hackers desarrollasen su propio software.

Tras la denuncia a Geohot, uno de los responsables de la publicación de estos comprometedores códigos, un juez estadounidense obligó a la retirada de los mismos de su web por "contribuir con la piratería". Sin embargo, estos archivos ya había sido ampliamente difundidos por Internet y el acceso a ellos es posible más allá de la web del citado desarrollador. Pero Sony sigue en sus trece y en los últimos días ha continuado presionando a diversas webs de grupos desarrolladores para que retiren los contenidos en una campaña de envío masivo de notificaciones amparadas bajo la DMCA (ley del copyright en Estados Unidos).

El empeño que pone Sony en este tipo de acciones es visto desde la scene como una clara muestra de frustración de la compañía. Aunque consiga que se retiren los contenidos de webs estadounidenses, esta ley no tiene valor alguno si las webs se encuentran fuera del territorio norteamericano, por lo que la efectividad de estas medidas está cuestionada.