Las discográficas aseguran que en España hay el doble descargas ilegales que en Europa

Los internautas españoles descargan el doble de canciones sin permiso de sus "propietarios" en comparación con sus vecinos europeos. Así lo asegura el último informe anual presentado por la Federación Internacional de la Industria Discográfica (IFPI, en sus siglas inglesas) y que a buen seguro será levantado cual estandarte de aquellos que creen que España necesita una ley antidescargas.

El Diario de Mallorca se hace eco del último informe del IFPI que abarca la situación del panorama musical en Europa. Según sus datos, el 45% de los usuarios de nuestro país utiliza frecuentemente redes P2P como eMule o BitTorrent así como servidores de descarga directa como Megaupload para descargar contenidos. Esto supone prácticamente el doble del hábito existente en el resto del continente, donde la media se sitúa en el 23%.

Además, desde esta federación se advierte del descenso en la venta de música por décimo año consecutivo. No obstante, este dato se contrarresta con el ascenso del mercado musical en la Red, que ha crecido un 29% cuando en 2004 apenas sumaba un 2% de los ingresos de las compañías discográficas.

El texto asegura que a nivel mundial el 95% de las descargas son "ilegales" y no reportan ninguna compensación directa a los propietarios de los derechos, "aunque sí a quienes las explotan ilegalmente". Eso sí, el informe no tiene en cuenta la compensación indirecta que aportan las descargas ya que aportan difusión y ésta se suele traducir en actuaciones en directo.

Otra de las conclusiones a las que llega el informe es que existen muchos menos artistas noveles que años atrás. Según sus datos, entre 2003 y 2010, la presencia de discos de músicos debutantes se redujo en un 77% en las listas de ventas de todo el mundo. Esta conclusión (y otras) es desmentida por otro estudio que afirma todo lo contrario: el número de grupos habría aumentado en los últimos años un 28%.

Muy a tener en cuenta en las concusiones de este estudio es que se valore "positivamente" las medidas contempladas por el Gobierno en la llamada Ley Sinde. De hecho, no es el primer informe alarmante que llega desde la industria cultural y que solicita un endurecimiento de la ley para acabar con las descargas. En nuestro país, el lobby de la cultura, la Coalición de Creadores, ha sido la más insistente en este aspecto y sigue en sus trece insistiendo en que su modelo de negocio no está desfasado.