Ley Sinde : Nacida de la ignorancia y el miedo a la evolución del modelo de negocio cultural

Una cena con la ministra de Cultura, Angeles González-Sinde, y otros artistas sirvió para confirmar Amador Fernández-Savater, coeditor de Acuarela Libros, que el miedo y unos principios anclados en el pasado han sido los principales instigadores de la Ley Sinde. En la reunión, los autores demostraron cuán alejados están de la nueva realidad creada por Internet.

En su interesante entrada "La cena del miedo (mi reunión con la ministra González-Sinde)", Fernández-Savater relata sus conclusiones tras la cena a la que fue invitado junto a otros representantes del mundo de la cultura. Entre estos invitados destacan nombres como los directores de cine Alex de la Iglesia y Manuel Gutiérrez Aragón, los escritores Antonio Muñoz Molina y Elvira Lindo, la fotógrafa Cristina García Rodero o el actor Juan Diego Botto. El autor del relato, a pesar de publicar su obra bajo licencias creative commons y su apuesta por otro modelo de difusión cultural, acudió al acto.

La primera y rotunda conclusión que pudo extraer Fernández-Savater sobre la reunión fue que "es el miedo quien gobierna, el miedo conservador a la crisis de los modelos dominantes, a la rebelión de los públicos, a la Red y al futuro desconocido" lo que ha promovido la creación de esta polémica ley. "Me preocupa esa combinación de ignorancia y miedo, porque de ahí sólo puede resultar una cosa: el recurso a la fuerza, la represión y el castigo", señala el autor, quien pudo comprobar cómo la plana de artistas confirmaron que "la gente debe sentir miedo" para evitar el problema de las descargas.

La industria insiste: "Copiar es robar"

Basándose en el principio de "copiar es robar", los invitados al acto mostraron su cerrazón ante unos nuevos modelos de negocio que no son capaces de concebir dada su ignorancia de la realidad. "Me parece un hecho gravísimo que quienes deben legislar sobre la Red no la conozcan ni la aprecien realmente por lo que es, que ante todo la teman", confirma el autor, a quien no le extraña que de ahí nazcan "chapuzas tipo Ley Sinde". En el olvido parece quedar un principio básico que ni legisladores ni la industria cultural han asumido, y es que vivimos ya "en un mundo que es y será infinitamente copiable y reproducible".

Fernández-Savater pudo comprobar de primera mano cómo es "una élite que está perdiendo el monopolio de la palabra y de la configuración de la realidad" la que está promoviendo y apoyando esta norma. "No pude sacarme de lacabeza las imágenes de la película El hundimiento: encerrados en un búnker, sin ver ni querer ver el afuera, delirando planes inaplicables para ganar la guerra", concluye el autor del relato.

Otros modelos no sólo son necesarios sino posibles. No obstante, mientras no abran la mente legisladores y una industria cultural basada en principios obsoletos sólo podrán servir a la sociedad lo que se sirvió en aquella cena: miedo. Como vaticina el autor, o existe un cambio en la perspectiva de un sector cerrado de miras o se podría avecinar una "guerra de todos contra todos".