La SGAE insiste en pedir al Gobierno que retome la Ley Sinde

La SGAE insiste en pedir al Gobierno que retome la Ley Sinde

Redacción

La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) sigue su estrategia de presión hacia el Gobierno para que retome alguna medida legal contra las descargas. La entidad presidida por Teddy Bautista ha impulsado la web "No les ayudes a mandarme al paro" para hacer ver al Ejecutivo que la no aprobación de su ley antidescargas supone la destrucción de empleos.

"No les ayudes a mandarme al paro" se ha convertido en un nuevo instrumento de presión hacia el Gobierno y los internautas, una semana después de que el Congreso rechazase la polémica Ley Sinde. En la web se recogen los nombres y profesiones de más de 1.700 firmantes que consideran que su empleo se encuentra directamente amenazado por las descargas.

"No somos anónimos y somos más" es el lema elegido en la web en la que estos profesionales relacionados con la industria cultural piden a los internautas que eviten realizar "descargas no autorizadas". De este modo se suman a voces de famosos artistas como Alejandro Sanz y Javier Bardem, que los días posteriores a la decisión parlamentaria arremetieron duramente tanto contra la clase política como contra los internautas, a los que el cantante llegó a calificar de "talibanes de Internet".

La última iniciativa de la SGAE busca tocar la fibra del internauta aunque, como viene siendo habitual por parte de las entidades gestoras así como los artistas más críticos con las descargas y la llamada "piratería", las alternativas propuestas brillan por su ausencia. El presidente de la gestora, Teddy Bautista, ya lanzó un mensaje la semana pasada en el que pedía a los socios de la entidad que exigiesen al Gobierno "explicaciones serenas y respetuosas, pero firmes y argumentadas".

"Nos quieren privar de nuestros derechos", afirmó Bautista en el comunicado publicado en la web de la entidad. "Esta no será la última ni la más dura de las batallas", expuso. El tono desafiante de estas declaraciones sirvió para desatar una nueva oleada de críticas por parte de la comunidad internauta. Mientras, el Gobierno parece atender a estos ruegos y se ha mostrado dispuesto a aprobar la norma argumentando que sin ella "se perderá la mitad de la cultura".