Los gigantes de la Red piden a la UE poder rastrear los gustos de los usuarios

Hasta 80.000 millones de euros al año deja de ganar el sector publicitario online por no poder explotar comercialmente los gustos de los usuarios de Internet. Así lo asegura en un estudio que ha presentado ante la Comisión Europea la patronal de anunciantes para poder realizar estas prácticas sin trabas y seguir ofreciendo sus contenidos de forma gratuita.

Como podemos leer en Público.es, el anonimato de los usuarios parece cada vez más en peligro según la última propuesta del sector de la publicidad en la Red. El gremio estaría dejando de percibir citada cantidad en los 23 países del mundo con acceso mayoritario a la banda ancha y creen que su no-beneficio continuará creciendo en caso de que no se cambie la política de protección de datos.

Desde el sector argumentan que "el valor de los servicios es mucho más grande que la preocupación por la privacidad" por parte del usuario y creen que el 80% de los internautas estarían dispuestos a "dejarse rastrear" a cambio de que los contenidos siguiesen siendo gratuitos. Según el informe, sólo el 20% se declara dispuesto a pagar para evitar la publicidad.

Por ello su mensaje pasa por rentabilizar mejor las webs de contenidos ya que el porcentaje de usuarios dispuestos a pagar para no encontrarse con publicidad no solicitada que pudiese incordiarles es mínimo. La industria, que está integrada por buscadores como Google o los más poderosos operadores europeos, opta por conocer al máximo las necesidades, gustos y aficiones de los usuarios para hacer de su negocio de publicidad online una realidad. El usuario cedería en esta parte y recibiría anuncios personalizados.

Gratuidad vs privacidad

¿Hasta qué punto choca esto con el derecho a la privacidad? El sector pide que los usuarios tengan la posibilidad de aceptar voluntariamente la "venta" de sus datos, pero la Comisión Europea, a través de la comisaria europea de Telecomunicaciones, Neelie Kroes, ya ha condenado que se "espíe" como hasta ahora se hace en algunas ocasiones a los internautas a través de las conocidas cookies.

Desde Bruselas se ha pedido "transparencia de verdad" en este aspecto, pero por el momento las denuncias han sido escasas y ni en nuestro país ni en la Unión Europea ha habido ninguna sentencia judicial condenatoria hacia estas prácticas. Ahora son los gigantes de la Red quien quieren cubrirse las espaldas y han pedido el poder hacerlo bajo el amparo de la ley.