La NSA utilizó aplicaciones para móviles como Angry Birds para su espionaje

Continúa el goteo de informaciones alrededor del espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadounidense. En esta ocasión se ha dado a conocer que junto a su homóloga en el Reino Unido utilizaron conocidas aplicaciones móviles para recabar información de los ciudadanos.

Los documentos filtrados por Edward Snowden siguen dejando noticias de lo más llamativo en torno al espionaje masivo de la NSA. Como recogen nuestros compañeros de Tabletzona.es, de forma conjunta con el llamado Cuartel General de Comunicaciones (GCHG) del Gobierno británico, la agencia norteamericana empleó «aplicaciones con fugas» para espiar a los usuarios de móvil.

Según detalla el último documento, éstas se han convertido en una de las herramientas de espionaje más útiles para la NSA. El hecho de ser algunas apps de lo más conocido como el popular videojuego Angry Birds o Google Maps convierte este método en más sorprendente. A través de ellas, las agencias estadounidense y británica habrían conseguido información relativa a los datos geográficos, agendas de contactos o registros telefónicos cuando se enviaban en mensajes a través de las versiones móviles de redes sociales como Facebook o Twitter.

La cantidad de datos recopilados a través de estas aplicaciones no se ha podido concretar, pero desde la propia NSA se admitió ya en 2010 que el software para Android hizo de los smartphones con este sistema operativo una de las principales fuentes a la hora de espiar a los usuarios.

Asimismo, en la información recién revelada se apunta a que las compañías responsables de este software no conocían el espionaje llevado a cabo al alimón entre la NSA y el GCHQ. Por ejemplo, Rovio, desarrolladora de Angry Birds, afirma que «desconocía este tipo de actividad».

No es la primera vez que se apunta a los videojuegos como fuente de información para la NSA. La agencia estadounidense recabó datos a través de la plataforma Xbox Live y videojuegos como World of Warcraft o Second Life alegando que sospechosos de terrorismo intercambiaban información en las partidas online. Igualmente, las compañías responsables de estos juegos también negaron desconocer estas prácticas por parte de la NSA.