La CMT paraliza las promociones de Telefónica en favor de la competencia

La CMT paraliza las promociones de Telefónica en favor de la competencia

Javier Sanz

La regulación no siempre beneficia al consumidor como ya hemos podido comprobar. Hace dos semanas a la CMT no le importó que el operador más importante recortara un 150% la velocidad de subida en su modalidad ADSL2+. En cualquier caso, Telefónica mantiene un pulso con la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones, a la que acusa de paralizar o vetar ofertas que suponen importantes descuentos para los clientes de telefonía fija y ADSL, como rebajas en las cuotas y tarifas planas de llamadas. El principal organismo regulador argumenta que con su actuación trata de impedir que Telefónica se haga con todo el mercado porque sus rivales no tienen capacidad para hacer las mismas ofertas.

Telefónica considera que lleva sufriendo desde hace meses una «enorme presión» por parte de la CMT en lo relativo al desarrollo de su oferta comercial en dos ámbitos muy concretos: los productos ADSL y los empaquetamientos de tráfico y abono telefónico.

(El País) La operadora argumenta que su objetivo con estas ofertas comerciales ha sido el de reactivar el mercado de líneas telefónicas fijas, que está siendo desplazado por el éxito de móvil, y continuar desarrollando el mercado de acceso a Internet por banda ancha mediante el ADSL, una tecnología mediante módems que utiliza la línea tradicional.

Precisamente muchas de la quejas de Telefónica se centran en el entorpecimiento que sufren sus ofertas de ADSL, la principal vía de acceso a Internet de alta velocidad, que utilizan ya más de 4,3 millones de españoles. En concreto, la operadora critica que la CMT haya ampliado los plazos y procedimientos de aprobación de nuevos servicios de banda ancha, que pueden llegar hasta siete meses, disminuyendo su capacidad comercial.

Por ejemplo, la CMT cuenta con un plazo de un mes para aprobar o rechazar cualquier variación de precio del ADSL o nueva modalidad de facturación que proponga Telefónica Para cualquier modalidad técnica, el plazo de tres meses.

Adicionalmente, si transcurridos estos plazos, la CMT considera que es necesario modificar la Oferta de Bucle de Abonado (OBA), por la que se rigen los precios que pagan los rivales de Telefónica por alquilar su red, se puede tomar otros cuatro meses adicionales para llevar a cabo esta modificación.

La consecuencia de esta demora, según Telefónica, es la ralentización del mercado y la rigidez de la evolución de las ofertas comerciales de los operadores, el perjuicio para los consumidores ya que se retrasa la posibilidad de acceder a nuevos productos telefónicos o de Banda Ancha (individuales o empaquetados), más baratos o de mayor capacidad, en definitiva una desincentivación de la innovación.

La operadora acusa además a la CMT de incumplir los plazos establecidos para analizar sus ofertas, en particular en sus propuestas de aumentar gratuitamente la velocidad del ADSL.Del otro lado, los argumentos son muy diferentes. La doctrina de la CMT de que toda oferta que realice Telefónica debe poder estar al alcance de sus rivales trata de acabar con el dominio casi absoluto de la compañía que preside César Alierta después de ocho años de liberalización. De los 14,18 millones de líneas fijas que hay en España (datos a 31 de marzo pasado), Telefónica mantiene el 84%. En el caso de la banda ancha para acceso a Internet, comercializa el 55% de los 5,4 millones de las conexiones minoristas, más de tres millones. El resto se lo reparten los cableoperadores (1,23 millones) y otras compañías (1,17 millones).

Ahora bien el dominio de Telefónica es mayor puesto que gran parte de los accesos que dan compañías de telefonía fija, como Wanadoo, Ya.com, Jazztel, lo hacen a través de la red y las centrales de Telefónica.

Estos operadores, agrupados en la Asociación de Empresas Operadoras y de Servicios de Telecomunicaciones (Astel), destacan el hecho de que Telefónica es el ex monopolio telefónico europeo que mantiene mayor cuota de mercado: Astel pide una reclamación que ponga fin a lo que consideran prácticas monopolísticas de Telefónica y proteja a los nuevos entrantes.