Internet of things, internet of life: Conectar las cosas salva vidas

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El dato es espeluznante. Es España se producen 30.000 muertes súbitas cada año que tienen su principal causa en una arritmia cardiaca llamada fibrilación ventricular. Una anormalidad que hace que el corazón pierda su capacidad de contraerse y deje de latir. Da igual la edad y el género, de todos los ataques sólo el 4% de las personas sobreviven. El único remedio eficaz para superar el ataque es la atención precoz por desfibrilación eléctrica, es decir, que justo cuando se produce la parada haya un desfibrilador a mano.  En ese momento, cualquiera puede intervenir y administrar las dosis utilizando este dispositivo. Su función es descargar actividad eléctrica a todas las células del corazón a la vez y así “reiniciar” el corazón para que recupere de nuevo el ritmo normal. Se calcula que por cada minuto de demora existe un 10 por ciento menos de posibilidades de que el paciente se recupere.

Cada vez son más las columnas de rescate con desfibriladores que vemos por todas partes y, pese a lo que pueda parecer, no están abandonadas a su suerte. Su monitorización es vital porque estos dispositivos deben mantenerse en condiciones óptimas para su uso en cualquier momento. Desde Telefónica Empresas se monitoriza la actividad de más de 1.230 desfibriladores de forma remota. Una vigilancia proactiva y constante para que, llegado el momento, la descarga no falle. En caso de activación salta una alarma que conecta con el 112, avisando a los servicios de emergencia. La conexión y una plataforma de IoT potente son sustanciales para garantizar su correcto funcionamiento.

Según Sergio Fernández García, responsable del Desarrollo de Negocio de IoT de Telefónica Empresas, “desde la implantación de estos equipos en espacios como aeropuertos, centros de trabajo o grandes superficies, hemos contribuido a salvar más de 25 vidas, formado a más de 4.000 personas en el manejo de estos equipos y monitorizado en remoto y atendido más de 3.000 alertas en menos de 24 horas”.

Este es solo un ejemplo de los múltiples usos sanitarios de la tecnología IoT y como se van incorporando a nuestra vida corriente.  El “Internet of Things” o internet de las cosas se presenta como una herramienta capaz de resolver problemas cuando no es posible tener servicios cercanos.  Desde los barcos pesqueros en alta mar, zonas rurales aisladas o en casos de grandes catástrofes, la “teleconsulta” permite que el paciente pueda ser atendido por un especialista a distancia. Los datos biomédicos, imágenes médicas y video en HD, se envían mediante un asistente y en tiempo real que posibilita al médico realizar un diagnóstico de forma remota.

Ilustración: Matías Cortina

Aunque donde la tecnología de IoT está demostrando un uso persistente es con las pulseras que monitorizan al paciente y realizan un seguimiento de la evolución de su estado a distancia. Muy eficaz en el caso de enfermos crónicos o niños incapaces de verbalizar “qué les pasa”. Estos dispositivos informan sobre variables biométricas de forma constante y hacen saltar alarmas en caso de fluctuaciones anómalas. De esta manera, los servicios sanitarios se extienden más allá del centro de salud creando nuevos canales de comunicación e interacción con los pacientes o sus cuidadores. Algo que de forma casera utilizamos todos con los relojes que miden nuestra actividad física diaria, pero con finalidad médica y de tele-monitorización.

“El efecto combinado de varias enfermedades crónicas (diabetes, insuficiencia cardiaca, problemas respiratorios, hipertensión) es un “coctel molotov” para el paciente. El reto de la Organización Mundial de la Salud para el horizonte 2030 es reducir en un tercio los fallecimientos por estas causas y por ello todas las organizaciones sanitarias han de tomar medidas. Aquí es donde el uso de la telemedicina, la monitorización en remoto o la teleconsulta van a ser muy útiles, empoderando al paciente y al profesional”, afirma Sergio Fernández.

Fuera de las enfermedades crónicas, el “internet de las cosas” también tiene un importante ámbito de aplicación en la reducción de los riesgos laborales. Cualquier elemento personal es susceptible de sensorización: desde guantes, chalecos, cascos y hasta las botas de trabajo. Estos dispositivos ubican en todo momento a los empleados, tanto en interior como en exteriores, de esta manera que saltan alertas si el empleado sale de una zona segura o si ha tenido un accidente. Y en tal caso, avisan automáticamente a los servicios de emergencia.

Según vaya en aumento, el internet de las cosas ayudará a salvar más vidas, mejorará la calidad de vida del paciente, cambiará el modelo de atención y la relación con el médico. No cabe duda de que el IoT está transformando el sector sanitario y en los próximos años se volverá imprescindible.

Autor invitado: Guillermo Tordesillas

Escrito por David G. Bolaños

Fuente > ADSLZone