Qué debe tener la PS5 para superar a la Xbox Series X

Qué debe tener la PS5 para superar a la Xbox Series X

David G. Bolaños

Aprovechando los The Game Awards 2019, Microsoft sorprendía a propios y extraños poniendo de largo su nueva Xbox Series X. Si bien el nombre es poco original para la que hasta ahora se llamaba Project Scorpio, apenas le han quitado el apellido «One», sus características han dejado a todos con la boca abierta y los colmillos largos. Evidentemente, los que deben haber seguido más de cerca este lanzamiento son los responsables de Sony, que ahora tienen la papeleta de dar un golpe en la mesa, si pueden, con la PS5… game on!

La Xbox Series X – que lo de «series» nos indica que no habrá un único modelo sino varios pese a que no está confirmado -, es una auténtica bestia. Los datos ofrecidos por Microsoft, sin duda, han plantado a más de uno la duda de si la siguiente generación debería cambiar de bando y, al mismo tiempo, han ilusionado a los seguidores de la plataforma de los de Redmond.

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Qué tiene el hardware de la Xbox Series X que Sony debe igualar con la PS5

De la PS5, más allá de las filtraciones de sus devkit con forma de V psicodélica, no se sabe nada más que eso, que se llamará así. Ahora bien, a un año de su lanzamiento poco margen de cambio hay a estas alturas, por lo que sería interesante ver a los responsables del proyecto en estos momentos que ya tienen en sus manos las características de su gran rival ¿estarán a la altura o se habrán quedado por detrás?

Esto es lo que traerá la Xbox Series X y empiza con una GPU dos veces más potente que la actual generación y una CPU con cuatro veces con más rendimiento, confirmándose esos 12 teraflops de potencia bruta que parecían imposibles – matizamos, en una consola, antes de que vengan los jugadores de PC a corregirnos 😉 -. Hablando en términos más cercanos, esto permite cosas como el juego en 8K y tasas de hasta 120 FPS. Esto es el máximo de la máquina, por lo que es mejor pensar que en todo caso garantizan los 4K y 60 FPS.

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De la mano de AMD, quien ha aportado tanto la tecnología Zen 2 como la arquitectura RDNA, la nueva Xbox podrá ofrecer el tan apreciado ray tracing en su aceleración de hardware, algo que ahora mismo sólo está al alcance de unas pocas tarjetas gráficas para PC de gama alta, y otras mejoras a través de la tecnología propietaria de Microsoft Variable Rate Shading (VRS).

Este rendimiento no sólo se conseguirá sólo con estos chips, sino que como ha comentado la propia empresa, se apoyará en el unidades SSD NVMe y en la memoria RAM GDDR6 para mejorar los tiempos de carga y gestionar el almacenamiento de los juegos. Estos elementos además se notarán en que saltaremos de un juego a otro en cuestión de segundos, pausando una partida y empezando la otra casi de manera instantánea. Ahora mismo, tanto la Xbox como la PS4, pausan y suspenden uno para abrir el otro. Con la nueva Xbox Series X no hará falta esto.

Sony debe ir más allá del hardware

Otros de los nombres mencionados fueron Auto Low Latency Mode (ALLM) y Dynamic Latency Input (DLI), ambas tecnologías destinadas a que la Xbox Series X será una consola muy preparada, sobre todo, para el juego en streaming y desde la nube. Y es que más allá del hardware, donde Microsoft ha ganado la partida a Sony desde hace tiempo es en este aspecto.

El servicio de PS Now está a años luz de un Game Pass que lo ha pasado por el interior de la curva y hasta le ha arrancado las pegatinas de la velocidad a la que lo ha hecho. Tanto que Sony ha claudicado y firmado un acuerdo con Microsoft para usar Azure, la tecnología cloud detrás tanto de la suscripción como del Project xCloud, el servicio de juego en la nube o por streaming de la empresa norteamericana que por otra parte, solo en las demos, ya se nota bastante más robusto que el de Sony. Un catálogo en Game Pass que no hace más que crecer, lanzamientos first party y exclusivos el mismo día que se ponen en el mercado y una retrocompatibilidad que, además, aprovecha la tecnología para dar nueva vida y mejores gráficos de forma automática a juegos de anteriores generaciones ponen el liston muy alto y muy lejos de lo que ahora ofrecen los nipones.

Sony se ha señoreado en el mercado desde que llegó con la primera Playstation. Reafirmó su hegemonía con la PS2, PS3 y, gracias al desastroso inicio de generación de Xbox One, tomó una delantera en esta en la que no ha notado el aliento de la competencia hasta el final, gracias a un cambio de rumbo de Microsoft encomiable.

Todas las miradas están puestas ahora en Sony y en lo que puede ofrecer con la PS5, pero son muchas las casillas a marcar:

  • Un hardware tan potente como Xbox Series X
  • Un servicio tan interesante como Game Pass
  • Un streaming tan solvente como parece Project X

Y os dejamos el debate abierto en los comentarios ¿responderá Sony al movimiento de Microsoft y se pondrá a la altura? ¿Puede hacerlo?