En 2013 intentaron cobrarnos más por usar el 4G: ¿se repetirá la historia con el 5G?

Operadores

La llegada del 4G a España se produjo en un contexto parecido al actual, entre problemas con el espectro radioeléctrico por la relación entre las redes de telefonía móvil y la Televisión Digital Terrestre. Pero en aquellos años, los problemas los planteaba la banda de 800 MHz, que era la que Movistar y Vodafone querían usar con la intención de ofrecer buena cobertura en interiores. Su lanzamiento lo llevó a cabo Vodafone finalmente, pero con algunos ‘contratiempos’. ¿Se repetirán con el 5G?

El lanzamiento del 4G a nivel comercial, en España, tuvo algunos problemas, como decíamos, que se teme se puedan repetir en cierto modo con la llegada del 5G a España. Uno de los más ‘sonados’ fue el sobrecoste que se propuso en un origen. Un pago adicional por el uso de las redes de telefonía móvil 4G que daría acceso a mayor velocidad de subida y de descarga, y que serviría también para reducir el impacto de la potente inversión en infraestructura.

La primera tarifa 4G en España proponía un sobrecoste de 9 euros para los clientes con tarifas más económicas

La primera tarifa 4G en España la lanzó Vodafone, prometiendo 150 Mbps como velocidad de descarga y 50 Mbps de subida. Con disponibilidad –inicial- en siete ciudades y una cobertura del 55%. Aunque los primeros problemas se dieron por la banda de 800 MHz, y la intención de Vodafone -y de Movistar- de estrenar su oferta comercial en esta banda, finalmente se emplearon las de 1.800 y 2.600 MHz. Así se pudo lidiar con el retraso en la liberación del espectro ocupado por la Televisión Digital Terrestre.

Esta primera oferta comercial con 4G, por parte de Vodafone, consistía en 10 GB de datos móviles por 45 euros al mes. 4G también para las tarifas Vodafone RED y Vodafone RED Pro y, sin embargo, un sobrecoste de 9 euros para el resto de clientes. Así es como se anunció, pero el sobrecoste no llegó a asumirse porque se incluía una promoción de 4G gratis desde mayo hasta septiembre. Y en ese tiempo, el resto de operadores de telecomunicaciones lanzaron su ofensiva con las primeras tarifas 4G.

Primero Vodafone, después Orange, luego Yoigo, y por último Movistar

En este contexto se produjo una importante batalla comercial. Aunque Vodafone fue la primera en lanzar sus servicios 4G, el mismo mes de mayo hizo su anuncio Yoigo y debía haberse convertido en el segundo operador con oferta comercial 4G. Sin embargo, Yoigo tenía previsto el despliegue inicial para el 18 de julio y, en el mismo mes de mayo, Orange se adelantó anunciando el arranque de sus servicios 4G para el día 8 de julio. Y Movistar tuvo que esperar hasta septiembre para empezar a ofrecer 4G a sus clientes, después de haber firmado un acuerdo con Yoigo el 1 de agosto para usar su infraestructura. En mayo de 2013, así era la cobertura 4G en España.

Sobrecostes, mayor consumo, menor autonomía… ¿se repetirá la historia con la llegada del 5G a España?

El problema de los sobrecostes, como decíamos, se anunció –por parte de Vodafone- en mayo de 2013 y debería haber afectado a una parte de sus clientes desde septiembre del mismo año. No acabó ocurriendo de tal modo, pero por el momento no hay oferta comercial de tarifas 5G y, por lo tanto, desconocemos si su lanzamiento en España implicará, o no, la llegada de algún tipo de sobrecoste. Lo que es evidente es que el despliegue de infraestructura de esta nueva generación de redes de telefonía móvil supone una importante inversión para los operadores de telecomunicaciones con red propia. Así que, sobrecoste puntual, o no, una subida de precios de mayor o menor grado parece casi inevitable.

Otros problemas con los que llegó el 4G a España fueron el consumo de datos móviles y la autonomía para los dispositivos. Respecto a lo primero, es un mito que el 4G supusiera un mayor consumo de datos por idéntico uso. Sin embargo, el aumento de velocidad propició que los usuarios aumentasen la media de consumo de manera destacable sencillamente por un mayor uso. Y esto, evidentemente, hizo que poco a poco las franquicias de datos de 1 ó 2 GB como máximo, que era la horquilla típica, quedasen obsoletas. El 5G, nuevamente debería propiciar un mayor consumo medio, también por la facilidad para consumir vídeo en alta o incluso ultra alta definición. Así que, de nuevo, convendrá que los ‘bonos’ de datos móviles crezcan.

En cuanto al consumo de batería, y la pérdida de autonomía, es una cuestión que efectivamente ocurrió y tiene que ver con dos cosas. La primera es que los módems de conectividad para redes móviles de cuarta generación estaban aún poco desarrollados. Eran los primeros componentes de hardware de este tipo y la eficiencia era menor frente a la de los actuales. Además, estas mayores velocidades de intercambio de datos afectan también a otros componentes como la memoria interna, o incluso el propio procesador. Así que un mayor consumo de batería, frente al uso de 3G, era algo normal. Eso, y que los problemas de cobertura provocaban constantes cambios de 4G a 3G, y esto también supone un consumo de energía anómalo, superior al que se produce actualmente con una red 4G realmente extendida.

¿Qué problemas nos esperan con la llegada del 5G?

Los primeros tienen que ver con la TDT y la banda de 700 MHz. Como ocurrió con la banda de 800 MHz, los operadores de telecomunicaciones están esperando al segundo dividendo digital por el cual la Televisión Digital Terrestre abandonará la banda de 700 MHz y, desde entonces, esta misma se podrá utilizar para el despliegue y desarrollo de las redes de telefonía móvil 5G. Esto, como ya sabemos, supondrá la reantenización de la TDT y la reorganización del espectro radioeléctrico utilizado por la Televisión Digital Terrestre. Y condicionará los plazos para un ‘mejor 5G’, empleando esta banda de frecuencias.

Otro problema tiene que ver con los estándares del 5G. En el pasado Mobile World Congress 2019, en Barcelona, se han anunciado los primeros móviles 5G, pero hay un detalle importante a revisar: 5G NSA y 5G SA no son lo mismo. El primer estándar es de transición, dependiente del 4G y con un rendimiento inferior al 5G SA, que permite operar de forma autónoma y con el rendimiento óptimo. De momento, de varios móviles 5G que han sido anunciados, solo el Huawei Mate X es compatible con 5G SA porque únicamente los módems Balong 5G y Snapdragon X55de Qualcomm- soportan este estándar, mientras que el Snapdragon X50 es compatible con el estándar 5G NSA.

Los anteriores son los problemas que seguro se darán con la llegada del 5G a España. Pero hay otros posibles, como los sobrecostes que comentábamos para enfrentar la fuerte inversión en el despliegue y desarrollo de infraestructura. El consumo de datos móviles es fácilmente previsible que mantenga la tendencia de crecimiento que ha demostrado con el 4G, y por tanto un desajuste entre la ‘oferta’ de bonos de datos móviles y la demanda de los usuarios de esto mismo tampoco es en absoluto descabellada. Y en cuanto a la autonomía de los dispositivos móviles, no tenemos aún datos concluyentes sobre la eficiencia energética de los módem de conectividad 5G, pero es evidente que es algo que irá evolucionando de forma progresiva.

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Escrito por Carlos González

Fuente > ADSLZone

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    Probablemente. Pero no por capricho, sino porque el 5G se enfoca a nuevos casos de uso: massive IoT o ultra low latency. Serán otros dispositivos que lo usarán porque irá destinado a otros escenarios. Y es ahí donde sí cobrarán. En 2013 era más difícil de justificar porque el servicio era el mismo: broadband internet en el móvil. Ocurre algo similar con la eSIM. Aunque sea la misma bolsa de datos, te cobrarán unos 6€ por tener una SIM que no existe físicamente. ¿Por qué? Porque es otro servicio.