China ha puesto GPS al uniforme de sus estudiantes

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¿Quién dijo privacidad? En diez colegios de Guizhan, en China, se acaban de introducir los primeros uniformes inteligentes que cuentan con dispositivos de localización por GPS. Estos dispositivos sirven para que, por ejemplo, se active una ‘alarma’ en caso de que un estudiante trate de abandonar la escuela durante las horas de colegio. Además, ocurre exactamente lo mismo si, cuando terminan las clases, un estudiante se va y se deja olvidado el uniforme.

Ya sabemos que en China, el control sobre la ciudadanía está realmente extendido con tecnologías como el reconocimiento facial en algunas ciudades. En los colegios, este control ha arrancado con el despliegue de los uniformes inteligentes en diez centros educativos. Los padres, y la administración del propio centro de estudios, reciben notificaciones y alertas en caso de que, por ejemplo, un alumno no acuda a la escuela. Y se puede incluso detectar si un alumno se ha quedado dormido durante una clase. Tanto el colegio como los padres tienen acceso constante a los datos de localización del niño o de la niña por GPS, directamente desde su teléfono inteligente.

China ha estrenado los ‘uniformes inteligentes’ en diez colegios para controlar a los niños y las niñas, y los resultados dicen que son positivos

Aunque pueda parecer un atentado contra la intimidad y la privacidad de los alumnos –y lo es, a todas luces- el director de uno de los centros de estudios defiende la medida asegurando que ‘se ha optado por no verificar la ubicación precisa de los estudiantes cuando abandonan la escuela’. Y añade, por otro lado, que gracias a la introducción del uniforme inteligente se ha conseguido que ‘se aumente de forma drástica la asistencia al colegio’.

En cuanto a los aspectos más técnicos, explican que las chaquetas inteligentes se pueden lavar más de 500 veces sin problemas para los dispositivos electrónicos, y que soportan hasta 150 ºC. Y en estos uniformes inteligentes se ha introducido un sistema de pagos con NFC, con los cuales tanto los padres como el colegio pueden controlar qué compran los alumnos. El debate al respecto está al rojo vivo, sobre todo cuestionando si no se trata de una violación de los derechos humanos.

Escrito por Carlos González

Fuente > techspot