IBM multiplica por 20 la densidad de almacenamiento y mete 330 TB en un cartucho

Escrito por Carlos González
Hardware

Las cintas magnéticas siguen funcionando, aunque a nivel de consumo hayamos abandonado los cassettes y los VHS. Pero funcionan en el ámbito industrial, en centros de almacenamiento, puesto que permite conseguir un precio ínfimo en relación a la capacidad de almacenamiento. Pero IBM ha planteado una evolución de esta tecnología que permite además reducir el espacio físico mejorando de forma destacable la densidad de almacenamiento.

IBM, junto a Sony Storage Media Solutions, han conseguido un pequeño cartucho más pequeño que una mano, y en el cual caben nada menos que 330 TB de datos sin aplicar ningún tipo de compresión a la información almacenada. Este hito, logrado por ambas compañías en estrecha colaboración, supone multiplicar por 20 la densidad convencional de las cintas magnéticas de almacenamiento que siguen utilizándose en la industria. La marca alcanzada, en cuanto a densidad, es de 201 gigabits por pulgada cuadrada.

IBM promete seguir reduciendo su coste y aumentando la capacidad de almacenamiento

 

Los centros de almacenamiento se benefician de este tipo de tecnologías, como ya decíamos anteriormente, por el bajo coste que tiene la tecnología de cintas magnéticas en relación con la capacidad de almacenamiento. Frente a las soluciones que utilizamos en el ámbito doméstico, por ejemplo, y también en otros campos del ámbito profesional, sus prestaciones son inferiores, pero la aplicación hace que sea más interesante este bajo coste. De hecho, desde IBM plantean la aplicación de este salto tecnológico para las nubes de almacenamiento, aunque para la próxima década.

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Según han apuntado, en la presentación del avance tecnológico, el coste de fabricación de estos cartuchos es sólo ligeramente superior a la cinta magnética tradicional. Un sobrecoste que, en relación al salto que ofrece a nivel de prestaciones, interesaría a muchas compañías. En este caso, los cartuchos desarrollados servirían para almacenamiento de larga duración. Es decir, no para la información que se intercambia de forma constante con los dispositivos conectados a los centros de datos, sino para ficheros que se mantienen sin actividad durante largos períodos. Una forma de almacenamiento de bajo coste, aunque sin actividad.

Fuente > ADSLZone