‘El fracaso de la SGAE’ según quien gastó 40.000 euros en prostitutas con la ‘Visa SGAE’

Condenado a 18 meses de prisión, el ex directivo Pedro Farré cumple ahora su condena bajo el tercer grado. Llegó a esta situación tras haber utilizado la Visa oro de la SGAE para gastar nada menos que 40.000 euros en prostíbulos, y ahora ha presentado su libro al respecto, en el que además de contar sus vivencias traza líneas, también, sobre el funcionamiento de la SGAE, desde dentro, sobre todo cuando la sociedad pasaba por lo que él mismo denomina ‘la burbuja’, una situación económica idílica para la que se fundó con la intención de defender los derechos de los autores.

La mala fama de la SGAE se comprende en algunos puntos, sobre todo cuando se producen testimonios como el de Pedro Farré, que cumple su condena en tercer grado por utilizar la Visa de la sociedad para gastos personales y ociosos, 40.000 euros en prostíbulos. El ex directivo ha reconocido en multitud de ocasiones que fue un error, y se muestra de acuerdo con la condena que cumple, pero habla también de cómo la SGAE procedía en las relaciones de interés para la sociedad. Y en estos términos, también en relación con los gastos en prostíbulos, comenta que ‘el interés es acercate, ganar confianza’. Cataloga ‘las comidas, y lo que no son comidas’ de lubricante social, más concretamente en las relaciones personales y empresariales.

sgae pedro farre

La SGAE y los prostíbulos ¿en qué momento cobra sentido la relación entre uno y otro?

La vinculación entre el delito cometido por el ex directivo y la asociación, legalmente es ninguna. Ahora bien, en su testimonio Pedro Farré sí tiende lazos a tener en cuenta. ‘La SGAE se relacionaba con mucha gente’, comenta, y recuerda que ‘no todos ellos pasaban por prostíbulos’. Pero asegura que estos sitios están llenos de gente con corbata, y especialmente ‘en los años de la burbuja’. Habla del fracaso de la SGAE explicando que ‘la guerra entre lobbies tecnológicos y creadores la perdió la SGAE’. La evolución de la cultura, de la mano con la tecnología, ha llevado a no saber cómo recaudar por contenido y plantear a compañías como Apple, Google y Amazon como los contricantes de la SGAE.

Actualmente la SGAE sigue cobrando a profesionales de cualquier sector por cuestiones tan curiosas como la reproducción de hilos musicales a modo de música ambiente, a pesar del pago por reproducción en servicios como Spotify. Y la cúpula, y la sociedad a todos sus niveles, parece haberse desecho de las corrupciones particulares como la que cuenta Farré de modo personal y con una condena que sigue cumpliendo. Pero su adaptación a las nuevas formas de consumo de cultura parece seguir siendo una asignatura pendiente.