Un emoticono, un toro, una senyera y la bandera de España…Telegram se mete en un lío

Si el ambiente ya estaba lo suficientemente caldeado tras la pitada al himno nacional en la disputa de la final de Copa del Rey entre el F.C. Barcelona y el Athletic de Bilbao, ahora a Telegram no se le ha ocurrido otra cosa que añadir más pimienta al debate.  El origen es un polémico sticker en el que se mezclan símbolos españoles y catalanes y que acaba con la reivindicación de la independencia de Cataluña por parte del creador de la aplicación de chat.

El icono en cuestión muestra a una persona que viste una camiseta con los colores de la senyera al más puro tópico flamenco con un sombrero andaluz en la cabeza y al lado de un toro. A su lado un escudo de España y de fondo la Sagrada Familia de Barcelona. Un extraño batiburrillo que ya ha comenzado a levantar polémica en las redes sociales. La situación ha levantado una discusión en Twitter, donde el propio Pavel Durov, fundador de Telegram ha terminado por pedir la independencia de Cataluña para aplacar las iras de algunos usuarios procatalanes que le echaban en cara este emoji.

Las primeras quejas comenzaron a llegar por parte de algunos usuarios que amenazaban con pasarse a WhatsApp, la aplicación líder del mercado y principal competidora de Telegram, si no se retiraba este sticker. Ya es sabido que a Telegram no le sobran usuarios si quiere conseguir pelearle a WhatsApp un trozo del pastel de las herramientas de chat instantáneo, pero el remedio puede haber sido peor que la enfermedad.

Icono

El creador de Telegram pasa «de la sartén al fuego»

Para conseguir aplacar la polémica, Durov se había justificado al explicar que el emoji había sido creado por un diseñador independiente a Telegram y más tarde trataba de defender el icono al citar a la Wikipedia como una de las fuentes para comprobar que Cataluña forma parte de España. Pero dicho esto, nuevas críticas fueron vertidas por parte de usuarios independistas, lo que llevó a Durov a dar un golpe de timón y tomar partido por la independencia de Cataluña al afirmar que esperaba que España y las Naciones Unidas pudieran reconocer pronto su independencia.

Este caso ha sido el último de los ejemplos acerca de la forma de localizar correctamente un producto o servicio para evitar herir sensibilidades entre la comunidad de usuarios por una u otra parte. Si encima en el caso de Telegram, está en juego el ganarse el favor de un mayor o menor número de usuarios a través de su ideología, el charco en el que se ha metido Durov puede suponer un importante revés a su negocio en España.

¿Creéis que las marcas han de evitar tomar partido en este tipo de polémicas?