¿De verdad necesitamos Wi-Fi gratis en la calle?

¿De verdad necesitamos Wi-Fi gratis en la calle?

David Valero

La última propuesta electoral de Esperanza Aguirre, de implantar Wi-Fi gratuito en todo Madrid ha causado cierto revuelo. Pero a pesar de los beneficios de ahorro en cuanto al coste, problemas de seguridad y pérdida de velocidad hacen que esta tecnología haya dejado de tener cierto sentido hoy día. ¿Es tan necesario que contemos hoy día con una red Wi-Fi gratuita en las calles?

Poder navegar en cualquier momento por Internet desde nuestro móvil es algo vital hoy en día. El uso de aplicaciones online, redes sociales, correo electrónico y la navegación web han hecho posible sacarle el partido a nuestra tarifa de datos móviles contratada. La popularización de tarifas de datos casi sin límite, como la Sinfín de Yoigo, permiten que desterremos la necesidad de consultar cuantos megas llevamos consumidos antes de acceder a Internet mediante red 3G y 4G. Y es que estas tarifas tan abundantes son una minoría por el momento y la mayoría de usuarios todavía está por debajo de los 2 GB mensuales. Ahorrar megas es sinónimo de ahorrar dinero (o evitar pagar suplementos por bonos) y poder conectarnos a la red de una cafetería, hotel o medio de transporte ayudará a evitar “pagar” con los megas de nuestra tarifa de banda ancha móvil.

Aun así, en ciertos puntos como los aeropuertos o las estaciones de trenes se sigue demandando un servicio de Wi-Fi gratis que es de gran utilidad sobre todo en el caso de viajeros extranjeros que no tienen que recurrir al coste del roaming de esa forma. La semana pasada, la ministra Pastor confirmó que el Wi-Fi gratuito llegaría en junio a las estaciones de cercanías en lo que supone un paso más sobre la universalización del acceso inalámbrico a Internet en España.

Consumo-datos

Wi-Fi gratis pero con sacrificios

Pero no todos son ventajas en las redes inalámbricas gratuitas. Conectarnos a un punto de acceso puede entrañar ciertos riesgos para la seguridad y privacidad de nuestros datos ya que no sabemos quién puede estar monitorizando nuestra actividad en esa red, con lo que lo mejor es no intercambiar información privada al navegar de esta forma.

El otro gran pero es el de la velocidad de conexión. En puntos muy concurridos, dada la saturación de la red no podremos disfrutar de una gran velocidad, algo que se acentúa ya de por sí en estos accesos. En las zonas de playa estos servicios son más frecuentes pero la velocidad de descarga de datos apenas alcanza los 256 Kbps. Si estamos acostumbrados a volar con el 4G, el cambio nos dejará sin ganas de repetir la experiencia a menos que necesitemos acceder a Internet al habernos quedado “secos” en nuestros megas

Queremos saber vuestra opinión: ¿Realmente echáis en falta más puntos de acceso gratuitos en vuestra ciudad?