¿Y si mi coche inteligente me espía?

¿Y si mi coche inteligente me espía?

Javier Sanz

Los avances tecnológicos que se están implementando en los coches son cada vez más numerosos. Los nuevos modelos, sin que sean de gama alta, ofrecen todo tipo de información y opciones de ajustes para hacer la vida del conductor mucho más sencilla. Estos son de agradecer pero, ¿qué ocurre con la privacidad? ¿Puede saber mi coche información para utilizarla comercialmente?

Esta es una pregunta que en muchas ocasiones no se realizan los usuarios y, por lo que se ve, tampoco las entidades reguladoras (Unión Europea incluida). Esto lo decimos debido a que por el momento no existe un marco legal que defina cómo se controla la información que se adquiere a la hora de utilizar un coche y, tampoco, los protocolos que se deben dar para que los usuarios den su consentimiento para ello.

Información como las distancias recorridas, el consumo que se genera al realizar un trayecto son opciones habituales hoy en día en los coches. Pero, los avances van mucho más allá, y un ejemplo de ello es que los modelos de última generación son capaces de ajustar los espejos interiores del vehículo o que comience a sonar la música que es del gusto del conductor… y esto tan sólo con detectar el teléfono de este. Es más, gracias a lo que se denomina Internet de las cosas, cabe la posibilidad de que el coche sepa los trayectos habituales y recomiende realizar uno de ellos dependiendo de la hora en que se utiliza el coche. También podría recomendar establecimientos donde echar gasolina o donde comprar comida en función de la hora y nuestro trayecto Y, de toda esta información, ¿quién controla la legalidad de utilizarla?

Por ahora esto es un verdadero misterio, como bien indica Raimund Genes CTO de Trend Micro, ya que no hay entidad alguna que se haya puesto “manos a la obra” para que exista un marco legal que regule la privacidad de esta información y su gestión y control. Y, viendo como están avanzando los tiempos en la tecnología aplicada en los coches, todo apunta a que cuando se quiera reaccionar ya puede ser tarde, debido a que el uso de los avances tecnológicos, a la par que la información personal que se adquiere con ellos, se habrá institucionalizado. Por lo tanto, es ahora o nunca, pero mientras tanto los coches actuales no dejan de conocer y aprender todo sobre ti y tus hábitos al conducir.

Coches autónomos, otro apartado que se debe considerar

Pues sí, este parece el futro que está por llegar en la industria de la automoción, y no deja de ser positivo ya que si el uso es el adecuado, la seguridad a la hora de conducir será mayor así como la comodidad al viajar. Pero, hay apartados que habrá que conocer cómo se solucionan y no nos referimos, que también, a la privacidad al utilizar información personal.

Coche Google

Aquí nos referimos a los peligros que pueden representar los hackers, que en el caso de que sean capaces de tomar el control de un vehículo podrían realizar con él cualquier tipo de acción, como por ejemplo forzar un accidente o simplemente, parar este en un lugar en concreto.

Pero hay más, en el caso de un momento de peligro, como por ejemplo que se cruce un peatón y el tiempo de reacción sea clave, ¿quién decide que es lo mejor que se puede hacer? Será mejor seguir adelante y preservar la vida de los ocupantes de los coches o, quizá, la de los viandantes. Se desconoce, al menos por el momento.

Todas estas son preguntas que quedan en el aire y que no tienen respuesta, lo que se debe especialmente a que no existe un marco regulador que controle los avances tecnológicos que se están implementando en los coches. Y, como siempre ocurre, estos van mucho más rápido que las acciones de las entidades responsables, por lo que todo indica que cuando se pongan los límites, ya sea realmente tarde y, por lo tanto, algo ineficaz.