Ana Torroja pirateaba a Hacienda a la vez que criticaba la piratería en Internet

La doble moral de Ana Torroja no tiene límites. La ex vocalista de Mecano ha sido condenada por haber defraudado a Hacienda durante los años 2003, 2006 y 2007 un total de 796.410 euros en cuotas del IRPF. Paradójicamente, la cantante ha sido una de las voces más críticas con la piratería y las descargas.

No es la primera vez que sucede, un personaje público llama piratas a los internautas, critica las descargas y las equipara con el robo,  finalmente acaba esposado. Sucedió con Teddy Bautista, ex Presidente de la SGAE que tuvo que asistir a un bochornoso registro por parte de la Guardia Civil en la sede de la Sociedad de Gestión de Derechos de Autor. Ahora la protagonista se llama Ana Torroja y acaba de ser condenada por «piratear»  a la Agencia Tributaria. La conocida artista que en 2010 exigía una solución drástica a la piratería y que firmó el informe Gallo que apoyaba medida extraordinarias contra los internautas que hacían uso de redes de intercambio P2P, acaba de ser condenada por defraudar cerca de 800.000 euros.

Así defraudó al fisco

Ana Torroja piratería

La artista creó una estructura empresarial en países como las Antillas Holandesas y Panamá simulando además que residía en Reino Unido con el objetivo de no tributar en España.  La propia Torroja reconoció en los tribunales que creó las sociedades con el objetivo de eludir los impuestos en nuestro país. A pesar de que la cantante pidió en el juicio la nulidad del caso por considerar que se habían realizado pinchazos telefónicos ilegales, los Juzgados de Vía Alemania de Palma le han impuesto una multa de 9.000 euros, y además deberá abonar 1,4 millones de euros.

Reacción en la red

En el día de ayer Twitter fue una de las redes sociales más activas con este tema. «Ana Torroja llamaba ladrones a los internautas a la vez que defraudaba a Hacienda» o incluso «La cantante ha tenido que evadir impuestos porque la piratería la dejó arruinada» son algunos de los mensajes más compartidos.

Al final se demuestra que la hipocresía no tiene clases. En algunas personas cuando les tocan el bolsillo, su cinismo no tiene límites.